2011/11/30

Análisis y proyección electoral (en Risaralda)


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Elecciones (II) y lesa humanidad

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Risaralda ha evolucionado poco.
Hemos tenido tradicionalmente dos caciques. Hasta los 60, 70 eran Camilo Mejía Duque liberal, y algún conservador. Luego Camilo fue reemplazado por Oscar Vélez, luego por César Gaviria, después por Juan Guillermo Ángel, luego Rodrigo Rivera y…algún conservador. Y lo digo así porque los godos tradicionalmente NO han tenido una gran figura. De hecho, hasta hoy se han mantenido divididos.  Más recientemente estaba María Isabel Mejía Marulanda, luego emergió –aupado en JM Arango- Mehreg. Por los lados y en un relativamente corto reinado estuvo Germán Aguirre. Y tras ellos una figura que desde la Cámara de representantes ha mantenido su maquinaria: Diego Patiño Amariles. La sorpresa de los últimos pugilatos por el cacicazgo ha sido un ferretero del barrio Laureles, en la comuna San Joaquín, quien pasó de presidente de Junta Comunal, a Concejal en los 80, a Diputado en los 90, a parlamentario y hoy a Senador, y porqué no decirlo a cacique de la comarca: Enrique Soto Jaramillo.
Veamos las cifras. En parlamentarias Marzo del 2010,  tomando como referencia la votación en Pereira decíamos “con excepción del MIRA, que se dispara de 7.726 a 11.677 votos (comparado 2006/10), los movimientos diferentes, o que pretenden serlo se mantienen: el Polo bajó de 4.620 a 3.848, el Verde subió de 577 (PVOC) a 2.134 (PV), la ASI 1.604...”. Y “Los resultados son la U -a la que pertenece el actual alcalde- sacó la votación mayoritaria al pasar de 33 mil a 37 mil votos, el liberal baja de 36 mil a 24 mil (¿a quién o, a quiénes, le huyeron uno de cada tres votantes liberales?) y el conservador (apoyado por Meherg y Judith) sacó 21 mil…” http://tinyurl.com/83gnvpm .
20 meses después, en “Autoridades Locales”, comparando 2007/11 la situación es la siguiente: 
Crecen: La U que continua su ascenso pero esta vez se duplica en Asamblea de 30,5 a 67 mil votos; Concejo de 21,7 a 31 más los 11 mil votos de Pereira Próspera da 42 mil votos; El MIRA se duplica en el departamento de 17 mil a 32 mil votos y sigue avanzando en Pereira de 7,3 a 11 mil. Aparece una nueva fuerza: Cambio Radical que se duplica en Risaralda de 15 mil a 29 mil votos y triplica en la capital de 5 a 17 (funciona la llave Castillo+ Ivan); El PV se triplicó en Asamblea liderada por Oscar Cruz de 3,6 a 9  y creció un 50% en Pereira, de 5,6 a 8 mil y… sin olas verdes….

 Crecen y decrecen: El conservador baja en Risaralda 47mil+Mehreg 44mil daba 91 mil votos a 64mil , y ¿con el empujón de Aguas y Aguas? sube en Pereira de 13 a 21mil. El Polo fue al revés se triplicó en el departamento de 3 a 9 mil pero fue apaleado en Pereira de 7,2 a 3,8 mil votos, la pela fue nacional;

Decrecen: El liberalismo sigue bajando, en Asamblea baja 10 mil votos pasa de 78 mil a 68 mil y en Concejo de Pereira ya fueron 24 mil, de 39 a la que se sumaba Pereira Social con 16,7 es decir de 56 mil votos pasa a 32 mil duplicando a los que huyeron antes y manteniendo la tendencia al declive. También decrece Judith de 7,9 sumada a los exMehreg de 14, daba 22 mil a 14 mil.   
En conclusión, el partidor para las parlamentarias, en 27 meses es: Soto ha duplicado su espacio. El liberalismo sigue bajando pero siendo una máquina, más si se fusiona con Cambio Radical, empero siguen sin Alcaldía y sólo con algo de Gobernación. El conservatismo sentirá la pérdida de la gobernación y de la alcaldía y, para 2014, ¿de la caja de Aguas y Aguas?…¿Habrá cambios en el gabinete de Pereira hacia 2013? ¿A qué le jugará la UNIR/Botero?...Se visualizan senadores: Soto y ¿Patiño?...¿Un godo?... ¿una cámara para cada sector?… y ¿una 4a en disputa? ...Si un/a líder fuera capaz de armar una gran alianza: MIRA, PV, Polo, Independientes, etc, podría pelearla, igual otro senado.
ADD: “Crimen de lesa humanidad”. Eso han sido los crímenes contra “prisioneros desarmados” cometidos por las FARC. Y que quede claro son “Crímenes NUNCA amnistiables”…NUNCA se perdonan

Colombiano Colombiana


El colombiano promedio

COLOMBIA EN CIFRASCuánto mide, a qué aspira, dónde vive y cuánto gana, son algunos de los datos que dibujan al colombiano promedio.
Domingo 30 Octubre 2011

2011/11/28

“¡En Vida Hermano, en Vida!” No 3


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El padre Rubén

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“Hay que tener cojones para decir eso en público” le dije; “quien está en Cristo a nada teme”, respondió, tranquilamente, el padre Rubén Darío Jaramillo Montoya en un diálogo en los aposentos de la rectoría de la UCPR (hoy UCP). Tal vez esa frase describa quién es.
Supe de él, porque realmente nunca lo traté, cuando era Párroco de Villasantana -creo que era su primer ejercicio pues fue ordenado a fines de 1992- y yo creaba y dirigía la primera (¿y única?) oficina de juventud de la alcaldía de Pereira. Tenía fama de ser muy estricto. Si bien nunca nos cruzamos después supimos que tratábamos los mismos jóvenes macartizados como “pandillas juveniles” en los 90’s, bajo el estigma de la figura sicarial asociada a las mafias que recaló dentro del imaginario de los Colombianos. La mayoría de ellos murieron. A una minoría los salvó el amor o por una mujer o en Cristo.
Pasados los años nos conocimos personalmente en la brega por crear Pereiranos por la Paz en 1998. Monseñor Fabio Suescún Mutis, Obispo de la Diócesis, lo había puesto al frente de una incipiente Pastoral Social.  Poseía una pequeña oficina con una joven secretaria que hasta hoy lo sigue. El Padre Rubén, fue padre de Pereiranos por la Paz, sin  su apoyo no hubiera nacido. Nunca me ha contado cómo logró convencer a “Suescún” para que asumiera la Presidencia de la Asociación Permanente de Ciudadanos Pereiranos por la Paz.
Por aquella época le habían dado una Parroquia en el centro pero en el terremoto de principios de 1999 -“de Armenia”-  la construcción tuvo graves problemas y -creo- fue cerrada. Trabajamos en “Laboratorios de Paz” barriales, especialmente en Las Brisas de Villasantana al lado de las Hermanas Pasionistas. Sus palabras de despedida en el 2001 al momento de entregar la dirección ejecutiva de la asociación las conservo. Son un tesoro personal.
La vida siguió. Lo vi crear, desde los cimientos, con Jhon Jairo Hincapié, Diana Osorio, y otros, una formidable empresa en Caritas, allí atendió a los desplazados. Se involucró directamente en procesos de desmovilización de -ahora si- pandillas juveniles en el área metropolitana. Su trabajo honesto y transparente, con bajo protagonismo, le trajo impensados apoyos de personajes encopetados de la ciudad.
Me sorprendió, y a él, su nombramiento como Rector de la UCPR. Un premio a su espíritu alegre, inteligente, emprendedor, líder… Su hermosa madre lo acompañó en su posesión. Esa señora que reflejó la humildad que siempre ha tenido Rubén. Al salir de la hoy UCP, pudo haber tomado algún escalón, pero me dijo “me interesa más el ser humano que hay dentro de mí” y regresó a una humilde parroquia en Dosquebradas. ¡Qué Ejemplo!
ADD: Serie de homenajes “¡En Vida Hermano, en Vida!” No 3… continuará…

2011/11/24

Cada individuo debe esforzarse para mejorar la vida colectiva y así la propia.


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Si cumple las normas ‘se jode’

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En las sociedades avanzadas la línea base de los paradigmas de convivencia es bastante elevada.
Todos están de acuerdo, por ejemplo, en que nadie debe “volarse” un semáforo porque puede matar a otros ciudadanos, y que hacerlo acarrea sanciones duras; que los espacios públicos no deben ocuparlos ni parcelarlos particulares para su propio beneficio; que la basura no se arroja al suelo, sino que se recoge y se mete a las canecas; que la libertad de cada individuo termina donde comienza la de los demás, y que no se permiten abusos como por ejemplo, equipos de música a todo volumen; que la Policía tiene que hacer cumplir la ley y que los ciudadanos deben acatarla en los espacios públicos y hasta en los privados, cuando desde estos se abusa de los demás; y que ningún derecho individual, aunque sea fundamental, justifica abusar de cualquier derecho de la colectividad.
En los países avanzados saben que mientras más elevada sea la línea base para la convivencia colectiva, mayor será la calidad de vida del conglomerado, y por lo mismo de cada individuo, y que para poder gozar de los derechos individuales, primero hay que cumplir con las responsabilidades que implica gozar de esos privilegios. Cada individuo debe esforzarse para mejorar la vida colectiva y así la propia.
En los países atrasados ocurre lo contrario. Los individuos suelen actuar como si no existiesen los derechos colectivos y tratan de maximizar sus privilegios por encima de los de los demás. Esta tendencia la hay hasta en los estratos altos, donde se supone que una mejor educación mejoraría también la conciencia de la vida colectiva.
Ya es normal, por ejemplo, que en un Estado garantista haya una norma jurídica llamada la “confianza legítima”, que legaliza la invasión del espacio público cuando el propio Estado la consintió, y que para liberarlo, que sigue siendo una obligación de los gobernantes, se requiera compensar a aquellos que lo ocupan.
O que las exigencias para construcción o puesta en marcha de un negocio, sólo se apliquen para quienes lo hacen de manera legal, porque los ilegales (así tengan recursos) no piden ningún permiso, pero tampoco se les sanciona.
En fin, son muchas las pruebas que se encuentran a diario, de cómo lo más fácil en nuestras ciudades es incumplir la ley, porque la vida se facilita y nadie (el Estado) molesta.

2011/11/23

En el cerebro...y el corazón de un(a) corrupto(a)


¿Cómo funciona la mente de una persona corrupta?

Psiquiatra
Acosta plantea la importancia de fijar normas en la niñez.
Foto: Carlos Ortega / EL TIEMPO

El psiquiatra Guillermo Acosta explica las motivaciones de estos seres y su perfil psicológico.

El cartel de la salud, el 'carrusel' de la contratación, el escándalo de la Dian o el de Agro Ingreso Seguro son algunos de los casos de corrupción destapados este año en el país. Y, cuando se habla de salidas, se suele plantear la necesidad de una vigilancia más estricta o de fomentar una mejor educación. Pocos analizan la salud mental del corrupto.

¿Qué lleva a un profesional con un alto cargo, buen sueldo y reconocimiento público al soborno o la 'mordida'? Esta pregunta se planteó el psiquiatra colombiano Guillermo Acosta: "¿Qué induce a la persona a trocar los comportamientos éticos por acciones perversas y corruptas?".

La respuesta puede estar en la cabeza. No es que la corrupción sea un trastorno mental, sino que existen personas predispuestas a ella. Según Acosta -que basa sus teorías, principalmente, en lo dicho por el psicólogo estadounidense Theodore Millon-, los corruptos son personas con alguno de estos dos tipos de trastorno: narcisista -definido como egoísta- o antisocial -definido como fanfarrón-. Ambos, identificados por la inclinación a centrarse en sí mismos como fuente para satisfacer sus necesidades. Los primeros, convencidos de que son superiores a los demás; los segundos, guiados por la necesidad de mostrar esa superioridad.

"Son características que los llevan a no considerar al otro -explica Acosta-. Se trata de personas explotadoras, abusivas, que en su dinámica mental no tienen en cuenta la ética global". El de tipo antisocial no acepta la culpa, quizá llegue a sentir vergüenza al verse expuesto al escarnio público, pero no arrepentimiento. En cuanto al narcisista, es alguien tan encerrado en sí mismo que pasa sin detrimento por encima de los demás.

Este tipo de personas, indiferentes a las normas y con la idea de estar más arriba que ellas, pueden llegar fácilmente a la corrupción. Muchos, incluso, lo hacen sin entrar en conflicto directo con la ley, pues pasan desapercibidos. "Se trata de los famosos delincuentes de cuello blanco, que se atrincheran en sus posiciones y hasta reciben aprecio social por sus logros económicos y de poder", dice Acosta.

¿Qué hace que una persona sea así? Se mezclan factores biológicos, genéticos y ambientales, que son los que conforman los patrones de personalidad. "Habrán visto que hay niños apacibles y otros que son un terremoto. Los humanos, como todo animal, somos diferentes uno del otro".

Este sustrato con el que nacemos se va a sumar a lo que se aprenda, sobre todo en los primeros años de vida. Si un niño no recibe límites, si todo lo que hace está bien y es fuente de aplausos, va a formarse en una independencia en la que no tendrá consideración con los demás. De igual manera, si a otros se les promueve la dependencia en función de recibir del exterior, se quedará a la espera de que todo le llegue. "Lo que se busca es una persona que, como en una constelación, tenga de todo un poco, piense tanto en los demás como en sí misma -dice Acosta-. Ese equilibrio hace una personalidad funcional".

***

Durante la niñez, dicen los especialistas, se forma el futuro psicológico de la persona. En esa etapa el ser humano empieza a comprender quién es él y quién es el otro. En ese andar, el niño comienza a incorporar valores, a formar el superyó, que le dirá qué es lo bueno y qué es lo malo. Y lo hace casi sin darse cuenta, puede ser cuando va en el carro con sus padres y nota cómo se cruzan el semáforo en rojo porque nadie los está viendo, o se detienen a cumplir la ley.

"Las fracturas en estas primeras fases de desarrollo generan muchas de las patologías citadas -afirma Acosta-. Y hay que ver que el abandonado no es solo el niño que vemos en Bienestar Familiar. Puede estar abandonado en un entorno de lujo y comodidad, sin ese vínculo afectivo que le ayude al tránsito de maduración al empezar a explorar el mundo".

-¿Toda persona corrupta ha tenido padres con características similares?
-No necesariamente. Pero definitivamente hubo elementos familiares que influyeron.

Estas personas crecen con una patología que se refleja en la tendencia a controlarlo todo y a la transgresión de las normas, sin tener en cuenta el impacto que sus acciones ilegales tengan sobre los demás, pues carecen de empatía. En su actuar, hacen uso de su posición social o económica privilegiada. Hace poco visitó a Bogotá uno de los expertos más reconocidos en la lucha contra la corrupción, el británico Bertrand de Speville. Conocedor como pocos de casos que implican este delito, afirmó que lo que más sorpresa le causa es encontrarse con personas que, sin necesidad de dinero, llegan a la corrupción para tener más. Es lo que hoy se preguntan muchos colombianos, al ver nombres de reconocidos profesionales o políticos vinculados en delitos que los tienen en la cárcel.

Y no solo se habla de grandes escándalos, sino de hechos cotidianos. "Es tan corrupto el acto de robarle dinero al Estado como el de no responder por la alimentación de un hijo", agrega el experto. Ambos reflejan la falta de consideración por el otro.

A nivel biofísico, manifiestan un estado de ánimo despreocupado e indiferencia. Son seres con déficit de caridad social, falta de civismo y desinterés por la seguridad de los demás. "Y sus acciones afectan a todos -dice Acosta-. Mire cómo sufrimos andando por la calle 26, por ejemplo".

No es asunto de género, como muchos creen, al suponer mayor honestidad en la mujer. Es tan propenso el hombre como la mujer, lo que pasa es que se ha hecho más evidente en hombres al ser mayor su presencia en cargos de poder. Tampoco se trata de personas con más inteligencia. Si acaso, tienen más astucia.

¿El corrupto siente placer al cometer el delito?
Uno se pregunta cómo una persona con plata y poder hace más trastadas. Por el placer narcisista, omnipotente, del riesgo. Tiene la sensación de que es Supermán, de que está blindado contra toda kriptonita. Eso la lleva a ciclos de actuación repetitiva. Por más carcelazos, vuelve a lo mismo.

Estas patologías se presentan en forma leve, moderada o grave y, según sean, pueden recibir tratamiento. Si es leve o moderada, es posible que sea útil la psicoterapia individual; si es grave, el camino adecuado es una medida correccional: un tiempo de larga instancia donde reciba educación conductual para cambiar los patrones de comportamiento. "Estas personas no suelen consultar con deseos de cambio a un especialista. Si lo hacen es por vergüenza, al ver su situación complicada o porque una enviada a la cárcel los llevó a una depresión".

¿El corrupto es un enfermo?
-No. Tiene una psicopatología, pero eso no lo hace inimputable. Es responsable por sus actos, así su disfunción psicopatológica sea mayúscula. A diferencia del psicótico, que pierde contacto con la realidad, estas personas son conscientes de lo que hacen. Por eso hay que darles una pena y ofrecerles tratamiento.

¿Qué tanto les sirve un tiempo en la cárcel o una psicoterapia? 
Para Acosta, es difícil responder si una persona que ha cometido un acto de corrupción necesariamente va a volver a hacerlo. "Si no existe en ellos un cambio intrasíquico, lo seguirán haciendo. Por eso, en algunos casos, las sanciones tendrán que ser permanentes o largas. Que nunca más se acerquen a las arcas del Estado, por ejemplo, porque si lo vuelven a hacer, seguro vuelven a meter la mano".

La intervención sobre estas personalidades propuesta por Millon tiene como objeto equilibrar las polaridades que imperan en ellas y centrar su atención en las necesidades del otro. "Desmantelar la explotación interpersonal y fomentar la cooperación como algo positivo". Ante este panorama, es claro por qué, cuando se habla de corrupción, no es suficiente pensar en fortalecer las instituciones o la justicia, sino en darle una mirada a la salud mental de quien está a cada lado de un contrato.
MARÍA PAULINA ORTIZ
REDACCIÓN EL TIEMPO