Un revolucionario del siglo XXI, un Demócrata


Haz Plural V

Ricardo Jaramillo Díaz

@orlandoparrag ciberplural@gmail.com
Regresé a Colombia, creo, el 24 de Diciembre de 1990. Ese mes habían sucedido tres eventos trascendentales: el fin de la (falsa) tregua (por ambas partes) con las FARC. La elección, el mismo día, de la única constituyente que hemos tenido en 127 años. Y el triunfo (el segundo, después de las elecciones de abril de 1970) de una alianza de centro izquierda en las elecciones para esa constituyente, ésta vez, de la Alianza Democrática M 19.

Venía de Uruguay, de ver al Frente Amplio, el par de la ADM19 gobernar –y bien- Montevideo, de tener una gran bancada parlamentaria. Tabaré Vázquez, el alcalde/intendente que me tocó, lustros después sería el primer presidente de centro izquierdo de “el paisito”. En esos momentos conocí a Ricardo a “Guadalupe”, un miliciano desmovilizado del M19 que de la mano de Laureano “el mocho” Restrepo, un valluno excomandante urbano del EME había sido delegado con otros para fundar la ADM19 en estas tierras.

Realmente nuestro primer encuentro se dio cuando siendo un imberbe redactor de La Tarde me enviaron a hacerle una nota a los excomandantes del EPL “Alcides Saldaña” y “Salomón”. Ricardo me pareció un  ser ensimismado: creo que nunca superó totalmente el asesinato de Carlos Pizarro Leongomez, a quien en Santo Domingo acompañó en labores de propaganda a lo cual se sumó el doloroso divorcio de su primer matrimonio. Hizo parte de quienes nos alineamos primero con Marino Alzate, y luego propiciamos el acercamiento de éste con Luis Enrique Arango en una derrotada aspiración común a la Cámara de Representantes tras la revocatoria del congreso –la única en nuestra historia republicana- en 1991.

A lo largo de estos 22 años, como casi todas las relaciones de amigos -y aún de familiares- tan larga, hemos tenido nuestras altas y bajas. Cuando en 1992, Ernesto Zuluaga me contrató y luego nombró como jefe de la única “sección de desarrollo juvenil” que ha tenido la ciudad, compartimos apartamento. Posteriormente se lo recomendé a Gerardo Antonio Ramírez Arrendondo para darle secuencia a los procesos de planeación y planificación a la Secretaria de Desarrollo Comunitario, así inició su vida laboral en la ciudad.

Ricardo siguió su vida, terminó su licenciatura en la UTP, uno de los más adultos y de sus mejores estudiantes: al graduarse fue reclutado como Catedrático. Asumió lo que quedaba de la oficina encargada de los procesos de Reinserción. Me lo volví a encontrar en la oleada hacia los diálogos a fines del gobierno Samper: Mandato por la paz, Asamblea Permanente por la paz, etc, y luego cuando me invitó a dar una conferencia en la ESAP donde ya comenzaba a posicionarse como el docente clave en Derechos Humanos y similares. Pero la real sorpresa fue encontrármelo casado y con bebes: su vida había cambiado para bien.

En esos años creamos con Héctor Merinon (q.e.p.d) y otros la convergencia ciudadana por Pereira, que pasó a ser Opción Centro, y llega a lo que hoy es el Partido Verde. Nos hemos acercado y alejado. Pero siempre he tenido la certeza que hace parte de ese selecto combo de bichos raros que brilla por su honestidad. Sus hijas e hijos saben que ese es el ejemplo que ha dado: Un revolucionario del siglo XXI, un Demócrata dedicado a hacer reflexionar y actuar sobre los Derechos Humanos.


(Artículo de la serie EN VIDA HERMANO…¡EN VIDA)

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