Sonia Díaz Mantilla

Haz Plural V

@sonyadiazm

Orlando Parra G ciberplural@gmail.com @orlandoparrag

  Corría el año 2001…Monseñor Fabio Suescún Mutis, recién nombrado Obispo Castrense de Colombia, hacía oficial entrega de su cargo como Presidente de Pereiranos por la Paz a Fernando Vallejo Mazuera en un sencillo acto en la Cámara de Comercio: ese día conocí a Sonia Díaz Mantilla, recién llegaba a la dirección de La Tarde: Recuerdo que me pareció hermosa y muy joven.

En ese momento escribía esta columna en El Tiempo (Edición Café). Y pocos meses después también entregué la dirección ejecutiva (coordinación permanente) de Pereiranos. Nuestro contacto se volvió muy ocasional. Al marcharme a realizar la maestría, estas reflexiones se volvieron una columna virtual que era enviada a una base de emails con la clara autorización de reproducirla: una que otra fue publicada por Sonia: recuerdo la de mi dolorosa furia por el asesinato -a manos de las FARC- del alcalde de Génova-Quindio; el homenaje (desafortunadamente después de fallecido) a Domingo Taborda; algunas sobre la discriminación femenina…lo que quedaba claro era que de vez en cuando me leía…y así me lo recordaba cuando raramente nos cruzábamos en el Pereira Plaza. Una que otra vez pasaba a su oficina, generalmente por asuntos de la convergencia ciudadana por Pereira, luego de Opción Centro, después del Partido Verde Opción Centro, de la Universidad Católica…eran saludos de 5 minutos. Pasado el tiempo, algún día le propuse escribir una reflexión flash sobre la muerte, creo, de Tirofijo: “la espero hasta las 4 pm”, luego fue retomar la columna que tuve aquí entre 1991 y 1994…lo aceptó. Curioso que ya desde entonces estuviera pensando en retirarse.

“La directora”, “LaTarde” y “Pereira” evolucionaron estos 12 años…el perfil que publicó el primer editorial tras su retiro, resume ese proceso, lo pueden leer en: http://ow.ly/hClsX .  Afortunadamente, además de conocer la profesional, conocí a “Sonia”…la persona, la que está más allá de lo público. Somos  lo que somos, somos esencias espirituales humanizadas: nunca “somos” por el rol que ostentamos o no, menos aún “somos” por los bienes que tenemos o no…simplemente “somos o no somos”.

En los últimos años, de una forma mágica, nuestra relación creció, creció y creció. Sonia es hoy por hoy, sin que nos lo propusiéramos, una de mis “únicas” amigas. Y ambos nos jactamos de tener pocos AMIGOS: esa palabra tan grande y tan difícil de usar en esta cultura del todo vale. Nos acercó el profundo desarrollo que alcanzó su talante espiritual en el cual iniciamos procesos al unísono, pero su disciplina la puso adelante; también el interés cívico: fundamos la tertulia Matecaña o la “mas-tacaña” como la llama uno de sus miembros; nos acercó su marido Juan: tal vez la persona más “educada” que conozco, su hermano Neco, mi esposa, Simón, Valen, incluso vivimos el proceso de partida de su padre; Intentamos gestar procesos profesionales alternos; etc. En todos esos espacios vi una mujer fuerte, con esa famosa fuerza de las santandereanas, supremamente inteligente tanto en lo racional como en lo emocional, prudente más nunca temerosa, en fin, una joya formada por el talante de su padre y de su madre, y pulida en la Casa Galviz.

Ahora se va. Se le han rendido en estos días  columnas y homenajes. La prueba de que la independencia vale en la ciudad, que la observación respetuosa en público y prudente en privado se valora. Todos hemos aprendido. 12 años es un ciclo astrológico, un ciclo espiritual. ¡Recuperas plenamente a@sonyadiazm finalmente firmaste tu carta de renuncia:  un acto más de tu libertad! 
Columna de la serie: En Vida Hermano, en Vida.
http://www.latarde.com/opinion/columnistas/109122-sonyadiazm

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