Hijos, hijas... ¿para qué?

El domingo leí tres columnas en los dos diarios locales…pues, leí más, pero hubo 3 que me llamaron la atención. Me han dicho que pase ésta columna p’al domingo, he dicho que no, que quien la va a leer la lee el día que sea o la pide a ciberplural@gmail.com . Pero el tema no es ese, el tema hoy es la paternidad.

La columna de Cavisa, en LaTarde es de las más fuertes que he leído. Poco más y me pongo a… leer la carta al padre de Kafka http://es.wikipedia.org/wiki/Carta_al_padre (a propósito: ¿usted es papá? Ó ¿qué es de su padre?) …y me hizo sentir -eso de “pensar” cada vez está más en desuso- sobre la forma en que nos relacionamos con nuestros padres, y con nuestros hijos. Una relación que marca –como lo escribió Kafka en 1919- nuestras vidas. Para bien, para mal, para una mezcla, pero está ahí, presente en nuestras vidas, en nuestro “subteniente”.
Cavi me llevaste a preguntarme si Don Tiberio me ha dicho, ha “verbalizado” a sus 82 años un “te amo hijo” y sabes, creo que tampoco ¡ya somos dos! –sonora carcajada- no hombre! la verdad es que somos miles, millones: la generación de nuestros padres en general nunca dijo ni dice ni dirá “te amo” para ellos eso de hombre a hombre es “maricongo”, de pronto a las hijas... vos y yo que le decimos a nuestros hijos “te amo”, en el fondo, para ellos, somos partidarios de ¡Guiovanny Cano al concejo!.. Es su vida Cavisa, así se criaron, y con las Delias es lo mismo, esas señoras son igualitas ¡y claro que nos aman!... a su manera: así como nosotros amamos a la nuestra, y seguramente nuestros hijos y nietos amen a la de ellos ¿un beso virtual? ¿una caricia digital?...

He leído (leo “algo” así como usted) sobre varias personas que reflexionan al final de sus vidas, en su lecho de muerte -los que tienen esa fortuna: la de morir en un lecho-…allí en ese momento sólo les importan una cosa: ¡sus hijos!. Todo lo demás es lo que es: ¡nada!. La obra al final de la vida son esos seres: esa es “la tarea” que Dios/Universo nos puso. Una tarea que es un chicharrón de varias patas. Pero así es. Y una tarea que además aplica una sentencia humana: el único animal que nunca aprende por experiencia ajena es el homínido bípedo llamado homo sapiens -que en general es homo brutus- Nuestros padres y nosotros llegamos hasta donde podemos con nuestros hijos e hijas: cada quien ha de vivir (y morir) lo que le corresponde.
Cavi, nuestros padres merecen ser citados porque supieron cumplir con la tarea de paternar; aquellos que tuvieron hijos y nunca se ocuparon (u ocupan) por su crianza espiritual, emocional y física –en ese orden- nunca han merecido ser citados…
¿Y Usted? ¿Está a tiempo de hacer esa llamada? ¡Dele! ¡hágala!
FRASE POSITIVA: “Es mejor tener bandas musicales en los barrios y no bandas delincuenciales” Adriana Vallejo de la Pava

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