¿Y si mi hijo es marica?


Orlando Parra
Siento pena ajena de ver, oír, leer, lo atrasados que aún están much@s. Éste texto lo escribí hace 9 años; vivía en Bogotá, me llegó un rumor palaciego y decidí escribir. Hace parte de las 25 columnas que mi hija –que hasta donde su intimidad, que respeto profundamente, me permite: NO es LGTBI- ha seleccionado: una por año entre 1991 y 2016. Ella tenía 10 años cuando la escribí, me da pena con ella, con los jóvenes: creí que culturalmente habíamos avanzado más…

“ …¿Y SI MI HIJO ES MARICA?
Esa pregunta es brava… ¿cierto?...pienso que su respuesta no depende del hecho en sí; sino de quiénes hemos sido en nuestra vida, de nuestras visiones, de las actitudes que hemos asumido a lo largo de ella, para ponerlo en términos sencillos, de dos palabras: Tolerancia y Frustración…
Tolerancia, porque si a lo largo de la vida hemos sido tolerantes –que no es igual a pendejos!- habremos aprendido a manejar tales “sorpresas (que) te da la vida”, la tolerancia implica un alto grado de mente abierta (open mind) de estar abierto a las situaciones posibles, estar abierto especialmente a entender que no todo en el universo, en la naturaleza, en la vida es blanco y negro, o macho o hembra, o mujer u hombre…que todo está lleno de matices : sólo los intolerantes no aceptan esa realidad monda y lironda…

Frustración… ¿Cómo hemos manejado la frustración en nuestra vida? Aquello que queríamos que sucediera de una forma y salió de otra –a veces totalmente opuesta a lo esperado- ¿hemos sabido afrontarlo, aceptarlo, superarlo?...o hemos reaccionado con una pataleta -a lo niño chiquito- cuando sentimos no cumplidos nuestros deseos: queríamos que fuera bien machito, bien hembrita… ¡y nos salió marica!...

Entonces, todos estos momentos previos, frente a la situación dada, nos marcan: si he sido tolerante, seguramente podré aceptar que no todo tiene que ser macho o hembra: si he sabido manejar frustraciones, aceptaré, que no necesariamente tenía que ser “machito”…no, ¿Por qué? o mejor ¿Para qué?...(¿para reafirmar mi hombría primitiva que prefiere hombres sobre mujeres?...); máxime cuando si algo ha dejado claro la ciencia –la ciencia…- es que el órgano sexual más importante no son los genitales: es el cerebro, así que ya no importa ni con qué genitales naciste…

Por ejemplo, si a mí un hijo o hija me “sale marica” –homosexual, gay, lesbiana: llámesele como se le llame, en buen paisa es “marica”…- no tendré absolutamente ningún problema en aceptarlo y valorarlo como tal y menos tendría una “frustración” por ello (¿qué sería lo que se frustraría dentro de mí?) …es que eso está bien para ganadito, para yegüitas…-pero hasta entre ellos hay quienes se prefieren entre su propio sexo-

Entonces amaría a mi hijo e hija, lo asumiría con calma, pues he sido tolerante –que no pendejo!- no sólo en las palabras sino en los hechos a lo largo de mi vida…tal vez le haría entender, por ejemplo, que lo que te hace “hombre” es tratar bien a tu pareja, darle un techo a tu familia y ser un buen padre…es decir: hay muchos “machos” pocos hombres…no me daría un ataque de histeria si me lo dice, ni lo agrediría, ni a la mamá-tolerante, (hacerlo sería cargarle un instinto animal de hembra fallida sobre ella…) ni los echaría…

Pues, no sé, esa sería mi reacción y seguiría trabajando calmado…no sé cuál sería la suya…?  …”
Publicada el 15 de febrero del 2007 en http://ciberplural.blogspot.com.co/2007/02/y-si-mi-hijo-es-marica-foto-de-httpwww.html
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