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2021/06/06

#YoConfieso

#ElRetodelMeaCulpa fue lanzado recién. Y creo que es bueno que lo hagamos. Debo haberme equivocado en muchas cosas. Me centraré en mi abandono del trabajo con los jóvenes más vulnerables.

En 1990 la película “Rodrigo D” (1) había enrostrado a los colombianos el “No Futuro” de los jóvenes. También el movimiento estudiantil (NO juvenil) de la 7ª papeleta había impulsado la nueva constitución de 1991. Había una “ventana de oportunidad” como ahora. En 1992 -con menos de 25 años- le presenté al candidato Ernesto Zuluaga Ramírez un plan de trabajo y le dije que la AD-M19 condicionaba su respaldo a que lo acogiera. Así lo hizo. En marzo fue electo y en enero de 1993 pusimos en marcha una pequeña “sección de desarrollo juvenil” u oficina de la juventud. Fui su primer jefe.

Ya en ese entonces empecé a sentir algo que me molestaba/pre_ocupaba: el estado era feliz trabajando con los jóvenes a los cuales ya atendía por otros medios: los estudiantes o aprendices del SENA, las organizaciones juveniles –¿cómo decirlo? -  ¿de bajo conflicto? como mis queridas pastoral juvenil o scouts…pero ¿y los jóvenes de las barriadas populares?. En esa época se hablaba mucho de las pandillas juveniles ¿y quién trabajaba con ellas? ¿con los jóvenes vinculados al sicariato por ejemplo?. Muy pocos. Prevalecía una mezcla de temor/comodidad. O peor, quienes sólo andaban a la caza de contratos para su clientela politiquera. Ernesto permitió inicialmente un manejo técnico.

Con un equipo de jóvenes, por ejemplo, de “Déjalo ser” como Jeovany Cardenas y otros, decidimos que había que apuntar ese NUEVO esfuerzo del estado hacia allá. Personalmente asumí Villasantana. Tender puentes es dispendioso. En esa tarea conocí al hoy obispo Rubén Darío Jaramillo Montoya, quien era el párroco. Y así pude contactarme con jóvenes vinculados a temas delincuenciales, de drogadicción, etcétera. Uno era “Memin”. Buena parte de ellos fallecieron en los años posteriores. Los que se “salvaron” lo hicieron porque apareció en su vida una mujer, un hijo, una comunidad religiosa: un cambio de chip. 

Similares esfuerzos, desafortunadamente con resultados menores se hicieron en las comunas “2500 lotes”, Consotá, Río Otún, Villavicencio. Recuerdo que un funcionario me decía que el NO trabajaba con gamines así que lo dejé con lo que los otros jóvenes llamaban “los fresa”. No sé qué tanto impacto logramos. Dejamos –con el ICBF- una “Casa de la juventud” que con la oficina también desapareció. Lo cual me sorprende pues hoy hay una ley que impone tener oficinas de juventud.

Tal vez hacia 1998-2001, volví a intentarlo –con Monse_ñor Suescún, Oscar Zapata- con los “combos juveniles” en “Pereiranos por la Paz”. Otra vez los puentes fueron religiosos: la hoy Provincial (Superior) de Hermanas Pasionistas: Gloria o Adriana quienes vivían y VIVEN allá: “en el rastrojo” (2). Llegó la ley de ajuste fiscal de Pastrana en el  año 2000 y estos programas fueron recortados.

#Yoconfieso que descuidé el tema. Y hoy que trato de hacer un balance entiendo que prácticamente TODOS descuidamos a los jóvenes de las barriadas populares. Con excepciones como las hermanas que siguen allá y algunos funcionarios y contratistas llenos de buenas intenciones, pero soledad y ausencia de voluntades gobiernistas y políticas de LARGO PLAZO. Los pocos –pero multimillonarios- esfuerzos del estado (o de los privados), torpemente estandarizados en condicionar el apoyo a los jóvenes (3) a que sean “estudiantes”, negando la REALIDAD de que por cada 775 que entran a primaria, sólo 307 terminan bachillerato (4) …y entonces ¿ninguna oportunidad para los 368 que se quedan? ¿nos dedicamos a llenarnos de datos reconociendo que hay centenas de miles de jóvenes que ni trabajan ni estudian? ¿entonces qué hacen con todo su tiempo? y ¿qué HACEMOS?.

Se ha continuado centrados en los mismos jóvenes que hace 30 años o más, pero las barriadas populares que además ya están en los centros y subcentros de las ciudades, donde las #VentanasRotas nos guían: siguen sin la atención que requieren. Por cierto, ahora en unas condiciones aún más complejas, pues los actores del “micro tráfico”, generalmente, intimidan a quienes desean ayudar a estos jóvenes…

Pido perdón. Espero ser capaz de ayudar a protestar-proteger-PROPONER para que ésta nueva ventana de OPORTUNIDAD nos dé un mejor balance en 30 años: creo que ya habré descansado en paz.

(1) https://youtu.be/55X-aoox6Gw  

(2) https://ciberplural.blogspot.com/2014/02/sos-villa-santana-las-brisas-tokyo-el.html

(3) https://subsidiosparacolombia.com/subsidios-para-jovenes  

(4) https://twitter.com/JCecheverryCol/status/1390826281445564417/photo/1

 

2021/05/18

He llorado.

He llorado.

He llorado en abundancia.

Creo que la última vez que lo hice fue cuando mi madre desencarnó.


Un día que era el más calmado, el más sereno del paro/revuelta nacional,

Un día para celebrar,

Siendo las 7 y 25 de la noche se hizo mil pedazos.

El anhelo de que prevaleciera el respeto al otro, el respeto entre diferentes, explotó en medio del sonido de las balas.

Ver dos jóvenes abaleados, a quienes creímos muertos de inmediato,

me rompió el corazón.

Y 3 o 4 días después ¡Lo mismo!

¿¡qué p&%$ les pasa!?

¿¡que p/&%/%& m&/%/&%% tienen en su cerebro, en sus corazones!?

¿¡qué clase de seres humanos son!?


La madre de mis hijos –biológicos- Uruguayos tenía (1990) y tiene la razón

Colombia NO es un país para criar hijos

La ciudad tampoco.

Es un país/ciudad donde lo anormal se ha hecho normal.

Un país/ciudad donde la masacre que cada año vivimos se cree normal.

El asesinato semanal de jóvenes en nuestros barrios, se cree normal.

Un país/ciudad donde a todo asesinato se le busca una explicación.

Un país/ciudad donde la victima termina siendo el culpable:

“algo debía”, “por bueno No fue”,

¡ningún asesinato se justifica, ¡ninguno!

¡nada justifica un acto bestial!

¡la violencia es para bestias!


En Singapur, al otro lado del planeta, hay 9 asesinatos en un año:

Y son humanos como nosotros;

En Panamá, aquí al lado, en Uruguay, hay 400 …

Aquí tenemos 12.000 al año…y eso, cuando el país está en calma.

¡Muchos asesinados por quienes se supone deben protegerlos:

pues la pena de muerte NO EXISTE!

¡un país/ciudad donde pululan las bestias!

¡y miles de sus complices justificadores!

No sé qué vamos a hacer…no lo sé

Sólo sé que necesitamos EMPATIA

ponernos en el lugar del otro,

tratar de entender su sentir

ante cualquier situación.

Necesitamos que nuestros niños la aprehendan,

que nuestros jóvenes la aprehendan,

que sus condiciones de vida,

de familia, de comunidad,

jamás permitan el ambiente para que ese amor que tienen nuestros niños,

y que los acompaña hasta su adolescencia,

y aún después, se pierda.


Ojalá ésta paro/revuelta sea la revolución:

La revolución de la empatía.

Tal vez todo se resuma en una frase:

“NOS VEMOS EN LOS CORAZONES”


Originalmente en :

https://www.facebook.com/orlandoparragopinion/posts/3929893357127538