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2011/06/23

Los Verdes ¿qué sigue?

en http://www.latarde.com/index.php?option=com_jumi&fileid=1&idnota=43757

Colombia ha ido avanzando a partir de las reformas políticas que condicionaron la existencia de los partidos, a obtener mínimos nacionales de votación, o de representación, en un esfuerzo por acabar esos partidos de garaje que llegaron a contarse por cientos. A la larga han ido sobreviviendo unos pocos, e incluso han desaparecido movimientos que jamás hubiéramos creído, por ejemplo, el C4, que llegó a tener una considerable fuerza.

En ese proceso, obviamente, se han fortalecido los dos partidos tradicionales, el liberal y el conservador. Aquellos que han logrado sumarse bajo una sola bandera, como el Polo, bien quienes se han convertido en unas nuevas y llamativas máquinas como el MIRA, o aquellos que jugaron con inteligencia en el espacio de la Cámara de representantes para las minorías, como el Partido Verde Opción Centro PV_OC y, obviamente, han desaparecido otras interesantes alternativas por ejemplo el movimiento Visionario liderado por Mockus, el Soñador de Peñalosa, o el Compromisario de Fajardo. Simplemente NO les alcanzó para cruzar el umbral y, desaparecieron. Así entendemos de dónde salió el “proyecto” de Partido Verde.

Cuando nace el Partido, hace poco más de un año, su objetivo inmediato es, exclusivamente, cruzar ese umbral. Sorpresivamente, el masivo rechazo a las prácticas culturales asociadas al polémico estilo de gobernar de Uribe, así como el desgaste del alcalde del Polo en Bogotá, entre otros, generaron lo que se dio en llamar la “ola verde”. La Consulta de los tenores, la 1ª vuelta electoral, la llegada de Fajardo, fueron fenómenos que tomaron por sorpresa a las tendencias que se sumaban allí.

Pasada la campaña presidencial, el regreso a la realidad, con una ola que se hizo espuma ante un ‘Santismo’ que tiene muy poco de ‘Uribismo’, que incluso aplica buena parte de lo planteado por los verdes; ha sido doloroso. Y lo ha sido especialmente para el sector más fundamentalista, el ‘Mockusiano’, el Visionario, el cual tras haber ganado la consulta, asumió la “jefatura” del partido en todas las regiones y a nivel nacional. Y, tras la derrota, se negaba a regresar a la jefatura colegiada y pretendía volver a los verdes una expresión de aquellos votos que NO les alcanzaron para cruzar el umbral en el 2006. Terminaron yéndose. Normal.


¿Qué viene? Acabar de aterrizar en la realidad. En lo que eran antes de la ola y su espuma. La ola hoy transita por sus adorados mares de la abstención o de la crítica sin compromiso, y otra parte sigue la corriente de la ola santista. Los Verdes sacarán en estas elecciones lo que sume el PVOC a nivel nacional –tienen dos gobernaciones hoy- con Fajardo en Antioquia y con lo que hagan Lucho y Peñalosa en Bogotá. Pero seguirán existiendo, y seguirán siendo una alternativa necesaria entre la izquierda y la derecha del país, una alternativa de centro por la decencia.


ADD: GRACIAS a las personas que, a veces, leen estas columnas antes de ser publicadas. Las oigo o las leo con mucha atención.


Los sigo en c @orlandoparrag

2011/03/30

Carta abierta a Sergio Fajardo V.

ALIANZAS POR LA DECENCIA EN EL MANEJO DE LOS RECURSOS PÚBLICOS.

Sergio, ha puesto usted en la red una invitación para que opinemos en torno a “Alianzas” (http://www.sergiofajardo.com/blog/?p=107 )

Acierta usted cuando dice que todos los partidos de hoy son productos de alianzas. Sí: el mismo proyecto de partido verde es sumatoria de personas que vienen del Partido Comunista, del Polo; de la derecha Liberal; de la antipolítica vuelta política; del M19; etc. Eso es ese proyecto: Una alianza. Esa minoría de quienes llegaron a la “playa verde”, 18% según su blog, que “por principio” se oponen a las alianzas, a ser lo que ya son, se contradicen. Salvo que crearan su propio partido: ¿la antipolítica hecha partido?

Así entonces, usted por su conocimiento, sus cicatrices pues ha perdido y ganado elecciones, con una sólida candidatura que podría ir hasta el final sola (¿pura?...) es el modelo: considera necesario las alianzas. Es decir, es conscientes que en la mecánica electoral se trata de sumar. Obvio, no a cualquier precio, pero sí sumar. La “pureza” funcionaría en Dinamarca pero NO en Cundinamarca

Y es que en las campañas se juega con todo, con lo propio, con el contrario, y con el papel que cumplen los terceros en las disputas. Primero se define la real capacidad que tiene un candidato -pues la mayoría difícilmente superan la candidez o, peor, la soberbia... - y como tal se define entonces el contrario y el papel que pueden jugar los demás: ¿pueden sumar, restar? La única manera que alguien se hace dirigente es cuando asume su fuerza/límite y decide si tiene SU propio ajedrez, SU juego, o deja que los demás actores lo vuelvan una ficha (...).

Por ejemplo, si un candidato tiene claro que su posibilidad de recoger voto de opinión, dada su trayectoria, pues “todo se sabe” “pueblo pequeño infierno grande”, es mínima frente a su rival; atacará a su contrario con las mismas armas que se pueden utilizar contra el/ella (para que vean la paja en el ojo ajeno y NO la viga en el propio) y, más audazmente, promoverá y alentará diversas candi_candidaturas ó ego/candi_candidaturas dentro del voto de opinión, que sean alfiles en el juego contra su rival, de tal manera que el voto de opinión se divida y se le dificulte al contrario recabarlo. Algunos de buena fe y otros conscientemente se prestan para este juego. Sergio: Candidat@ que aún en Abril esté por debajo de 7,5 puntos en encuestas, sólo cumplirá esa función: ser un instrumento del “divide y reinarás”.

Ahora bien, puede ser descifrable que alguien, siendo consciente de la candidez de su candidatura, quiera “posicionarse” en el espectro electoral. Pero ¿el interés individual o aún del mismo proyecto partidario está por encima del interés colectivo de municipios, departamentos al borde de recaer en manos de las mafias de contratistas y políticos re_corruptos o peores, por cierto, sin distingo de color partidario? Esa es “la pregunta” en casi todo el país: ¿o el pueblo o el partido? Pero moñona muy difícil.

Algunos dirán que el/la rival es igual o peor. Que NO hay de dónde escoger. Sí, puede suceder. Pero dejando atrás, como lo hace el 72% de sus consultados, la idea de la existencia de humanos perfectos, de practicantes impolutos de la política: generalmente sí hay diferencias. Unos son más decentes que otros: lo que se trata es de acentuar, extender, asegurar, proteger, esa decencia, esa honestidad con su SELLO VERDE: propuesta programática; transparente, sin pactos secretos y de cara a la ciudadanía; expresado en ALIANZAS POR LA DECENCIA EN EL MANEJO DE LOS RECURSOS PÚBLICOS

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