2011/02/15

7 ¿LIBRE PENSAMIENTO? / 7 FREE THOUGHT?

1. LIBRE PENSAMIENTO es ser libre en lo que se piensa, coherente con lo que se dice,y más con lo que se hace

2. LIBRE PENSAMIENTO es un proposito de vida, un reto espiritual, ¿si no eres libre, al menos en tu pensamiento, en qué lo serás?

3. LIBRE PENSAMIENTO: dolor para las culturas totalitarias (y partidarias) de izquierda y de derechas, acostumbradas al unanimismo estupido

4. LIBRE PENSAMIENTO alejarse, incluso romper con los escenarios donde prentenden atarte a ideas y comportamientos que YA NO compartes

5. LIBRE PENSAMIENTO es aceptar que sólo los idiotas nunca cambian de idea

6. LIBRE PENSAMIENTO es ser independiente, independiente de todo y de todos, pensar y actuar con la libertad que desespera a las mayorías

7. LIBRE PENSAMIENTO es respeto, respeto absoluto a la diferencia a la discrepancia: los demás también son LIBRES de PENSAR lo que quieran

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7 FREE THOUGHT?

1. FREE THOUGHT is to be free about what it is thought, coherent with what it is said, and more with what it is done

2. FREE THOUGHT is an intention of life, a spiritual challenge,¿ if you are not free, at least in your thought, in what you it will be?

3. FREE THOUGHT: pain for the totalitarian cultures (and Political parties ) of left side and of right, accustomed to the stupid Unanimity

4. FREE THOUGHT to move away, even to break with the scenes where they claim to stick to ideas and behaviors that ALREADY you do not share

5. FREE THOUGHT is to accept that only the idiots never change idea

6. FREE THOUGHT is to be independent, independent from everything and from all, to think and to act with the freedom that drives to despair to the majorities

7. FREE THOUGHT is respect, absolute respect to the difference to the discrepancy: the others also are FREE TO THINK what they want

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"Si un hombre, 

al sostener una creencia que le fue enseñada en la niñez o de la que fue persuadido más tarde, 
rebaja y echa a un lado todas las dudas sobre ella que brotan en su mente, 
evita a propósito la lectura de libros y la compañía de hombres que la cuestionen o la discutan, 
y ve como impías aquellas preguntas que no puedan contestarse fácilmente sin perturbarla, 
entonces 
la vida de ese hombre es un único y largo pecado contra la humanidad."

 William K. Clifford
Matemático y filósofo inglés de finales del siglo XIX.


desde https://www.facebook.com/Jenniffer.Lenvi.TFS


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...esa dicotomía que nos cerró las puertas a otras miradas diferentes a lo blanco y a lo negro; a lo malo y a lo bueno, esperamos que vaya desapareciendo y en su lugar emerja una mirada plural, una opinión plural, que tanto le gusta a mi exalumno Orlando Parra.  
Publicada por
Víctor Zuluaga Gómez
- See more at: http://www.latarde.com/historico/55666-simon-bolivar-iheroe-o-bandido#sthash.LtLhhheU.dpuf




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UTOPÍA

La isla donde todo tiene explicación.

Aquí se alegan pruebas irrebatibles.

Sólo hay vías de acceso.

Los matojos ceden bajo el peso de las respuestas.

Crece aquí el árbol de la Hipótesis Válida
con sus desde siempre desenmarañadas ramas.

Junto al manantial de Así Son las Cosas
se eleva luminoso el árbol de la Comprensión.

Cuanto más te adentras en el bosque, más vasto se abre
el valle de la Evidencia.

Si alguna duda subsiste, la disipa el viento.

El eco toma la palabra sin ser llamado
y solícito descifra los arcanos de los mundos.

A la derecha, una gruta donde yace el Significado.

A la izquiera, el lago de las Convicciones Profundas.
Del fondo emerge, ingrávida, a la superficie la Verdad.

La Seguridad Inquebrantable domina el valle.
Desde su cima se contempla la Esencia de las Cosas.

Pese a tanto deleite, la isla está siempre desierta
y las huellas de pasos que surcan la orilla
se dirigen sin excepción al mar.

Como si lo propio del lugar fuera partir
y para no volver sumergirse en la vorágine.

En la vida inconcebible. ...................,...............

Utopia (Wislawa Szymborska: 

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¿Cómo se cura el fanatismo?
R. Hay que tener curiosidad. Ponerse en la piel del otro. Aunque sea un enemigo. La receta es imaginación, sentido del humor, empatía. Pero no para contentar al otro. No soy como Jesucristo y no pido poner la otra mejilla. Lo mío es intentar imaginar qué hace al otro actuar de determinada forma.
http://www.siruela.com/archivos/fragmentos/Queridos_fanaticos.pdf

7 BIEN GENERAL VS PRESIÓN PARTICULAR

1. ¿hacemos concesiones contrarias al interés general?

2. hacemos concesiones a favor de todo el que sea capaz de presionar por sus intereses individuales?

3. cedemos lo general ante las presiones de los empresarios, de los medios, de los transportadores, de los...?

4. Se cede lo general ante el que sea capaz de entorpecer el normal desenvolvimiento de una ciudad, de un país?

5. Ceder y ceder ante intereses individuales, cada vez más debilita la legitimidad del estado como garante del bien genera

6. Peor cuando los dirigentes del estado, del garante del bien general optan por "comprar conciencias" ...leáse dirigentes

7. Apreciaciones que comparto plenamente de una charla disponible en de @ (Obvio, otras NO las comparto)

Septeto sobre ¿DEMOCRACIA?



@ Abad, la democracia es un concepto más que político, Cultural, ni en éste país que se jacta de sus elecciones hay tal cultura

(2) Democracia es el gobierno del pueblo (por?) ello implicaría el uso masivo de referendums y plebiscitos: la dictadura de las mayorias

(3) hasta donde sé sólo en el estado de California (USA) y en los escandinavos hay tal nivel de consulta

(4) Democracia es esencialmente respeto: respeto a las minorías, a la discrepancia,a la disidencia: ¿eso es natural al homosapiens? Lo dudo.

(5) Como tal es ciertamente estúpido pretender que la democracia se da por que haya elecciones, parlamento, etc:eso es un sofisma

(6) Tampoco es cierto,entonces, que la existencia de Partidos Políticos garantiza la CULTURA democrática: Muchas veces la frena, la limita

(7) Querido @ entonces falta para esa CULTURA, y siempre queda la certeza de que las masas/mayorías generalmente se EQUIVOCAN.

(Febrero 12 2010)

2011/02/13

SANTOS JUAN MANUEL, MODELO FEBRERO 2011

ENTREVISTA: Juan Manuel Santos PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA

"Colombia necesita avanzar mucho en justicia social"

JAVIER MORENO 13/02/2011

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1.-TRAIDOR A SU CLASE. De resultar cierto que Juan Manuel Santos lleva preparándose para ser presidente de la República desde que era pequeño, como no cesa de repetir cualquiera en Bogotá a quien se le requiera su opinión, resulta entonces obligado reconocer aquí, en este preciso momento en el que Colombia aspira a conjurar de forma definitiva los espantos de su historia, que los primeros seis meses de su mandato constituyen bajo casi cualquier baremo un magnífico premio a su temprana vocación.





No sólo ganó la elección con casi el 70% del voto popular , el porcentaje más elevado de la historia reciente, sino que, por el momento, resulta difícil encontrar una sola voz, incluso entre aquellos que recelaban de su ascenso o de su mal disimulada voluntad de poder, que se manifieste abiertamente en su contra. Su índice de popularidad tras los primeros cien días de presidencia superó el 90%.

Y así da comienzo la entrevista. Ha logrado usted una rara unanimidad en sus primeros meses de mandato, le digo, sentados en su despacho. Ha sorprendido usted a sus partidarios, ha confundido a sus críticos, algunos de los cuales, según he podido comprobar estos días, aprecian ahora sus primeras decisiones, sus primeros anuncios, y parece encandilar con su encanto -que, por cierto, no resulta evidente a primera vista- a casi todo el mundo, dentro y fuera de Colombia, empezando por Caracas, plaza de reconocida dificultad para el toreo en la política latinoamericana. Quizá tenía todo planeado, incluso esto, ya que parece trazar estrategias con tanta antelación.

- No, no. Esto ha salido de forma espontánea. Pero también creo que lo que está saliendo es una forma de pensar que no era un secreto. Llevaba escribiendo desde hace mucho tiempo sobre todo lo que estoy haciendo. Nací en una familia muy liberal, liberal en el sentido político de la palabra. Creo que este país necesita avanzar mucho en materia de justicia social. Avanzar muchísimo en materia de cicatrizar las heridas que la violencia le ha dejado y que nos han obligado a pensar y a discutir siempre sobre el pasado y no sobre el futuro. Si logramos cicatrizar esas heridas y distribuir mejor la riqueza que estamos creando, este país es imparable.

A finales del año pasado, Santos leyó una biografía de Franklin Delano Roosevelt, un político que, junto con Winston Churchill, suscitó a partes iguales admiración y una decidida voluntad de emulación en el joven colombiano que con 30 años se estableció en Londres durante nueve años para representar a su país en la Organización Internacional del Café. De forma consciente o no, medio de broma medio en serio, el presidente dejó entrever la envergadura de su ambición para Colombia cuando, mostrando el libro a la periodista Patricia Lara, afirmó en una entrevista a bordo del avión presidencial el 31 de diciembre que al final de su mandato se le conocería, al igual que a Roosevelt durante el suyo, como un traidor a su clase. El título del libro de H.W. Brand, A traitor to his class. The privileged life and radical presidency of F. D. Roosevelt [Un traidor a su clase. La vida privilegiada y la presidencia radical de F.D. Roosevelt] contiene otra alusión a sus circunstancias personales cuya pertinencia seguramente Santos no pudo pasar por alto: al igual que Roosevelt, el hoy presidente, de 59 años, pertenece por nacimiento a la oligarquía nacional desde que Colombia es Colombia y su vida ha estado marcada por los correspondientes privilegios: riqueza, influencia y, ciertamente, clase, signifique esto último lo que signifique en las sociedades modernas.

Santos no lo esconde. Tampoco existe manera humana de hacerlo: su tío abuelo, Eduardo Santos Montejo, fue presidente de Colombia entre 1938 y 1942, y propietario durante décadas del diario El Tiempo, el más influyente del país, al frente del cual siempre había habido un Santos u otro, y donde el hoy presidente de la República llegó a ser subdirector. Durante décadas, El Tiempo ha sostenido presidentes, ha tumbado ministros y ha determinado políticas de gobierno de una manera u otra, por las buenas o por las bravas. Juan Manuel Santos hubiese podido acabar de director del periódico, según consenso generalizado, de no haber decidido en 1991 desatar una crisis en la familia por romper el tabú que desde el tío abuelo prohibía de forma tácita a los Santos dar el salto a la política. [El Tiempo fue adquirido por Planeta en 2007, una operación a la que también aspiraba el Grupo Prisa, editor de EL PAÍS].

Los detalles del pequeño drama los ha explicado él mismo en un libro reciente (Casi toda la verdad. Periodismo y poder, de María Isabel Rueda). Tentado por una oferta del entonces presidente, César Gaviria, para incorporarse como ministro a su gobierno, y como hizo ver que dudara, Juan Manuel Santos buscó el consejo de un viejo periodista y amigo que ocasionalmente le ayudaba a escribir editoriales en el diario: "En la vida hay que saber diferenciar entre la influencia y el poder", le dijo éste. "Influencia es la que usted ha tenido en El Tiempo todos estos años. Poder solo tendrá cuando pueda decir: 'comuníquese y cúmplase'. Yo de usted, no lo dudaría un instante".

Santos no lo dudó un instante, si acaso había albergado dudas en algún momento. El 10 de noviembre de 1991, El Tiempo, dirigido por su tío Hernando Santos, publicó el siguiente editorial: "En su oportunidad se notificó al Gobierno que nombramientos de esta clase, lejos de satisfacer la vanidad o las necesidades informativas del periódico, constituían un acto que no podía considerarse amistoso. El doctor Juan Manuel Santos constituye desde hoy un personaje que abandona el periodismo y se desvincula de El Tiempo para dedicarse a actividades que seguramente se acomodan más con su personalidad. A Juan Manuel Santos le deseamos éxitos. Pero El Tiempo reitera su oposición a que cualquiera de sus directivos ocupe cargos oficiales. Que quede esto bien claro para hoy, para mañana, para el actual gobierno y para los que sucedan al del presidente Gaviria".

Ninguno de ellos prestó atención alguna a aquella admonición. Y la cuestión hoy, más allá de aquel desgarro familiar que las partes dan ya por superado, con Juan Manuel Santos en la presidencia de la República tras desempeñarse en varios ministerios, consiste en averiguar cuánto hay de verdad en la historia que sostiene que el recién elegido mandatario corre el riesgo de sufrir un rechazo del conjunto de una clase que, indudablemente, le reconoce como uno de los suyos, pero que comienza a recelar tanto de sus proyectos políticos como de su evidente determinación de llevarlos adelante.

-Hay gente que está diciendo que yo estoy traicionando a una clase a la cual pertenezco. Yo no niego ni mi pasado ni mi origen. Yo vengo de una familia que ha sido muy prominente en el país, dueña de un periódico que está cumpliendo precisamente cien años, y entonces mucha gente dice: "Mire, si usted pone en marcha una agenda con mucho énfasis en lo social, eso es incongruente con su origen". Yo me muero de la risa. Es una estupidez que digan eso.

-¿Es una estupidez porque no cree usted que vaya a pasar eso, que le acaben considerando un traidor a su clase, o porque de suceder, no le preocupa en absoluto?

-Porque la gente que ha trabajado honestamente y ha adquirido sus tierras dentro de la ley no tiene por qué temer. Los que van a temer, y sí tienen por qué temer, son los que han desplazado a millones de campesinos y se han apropiado de millones de hectáreas de forma ilícita. Esos sí van a ser víctimas de esta política, porque se las vamos a quitar.

Se refiere el presidente a la ley de tierras, todavía en trámites, que prevé devolver dos millones de hectáreas de las más de cinco millones que se calcula que tanto los terratenientes, con el apoyo de grupos paramilitares, como la guerrilla arrebataron en las últimas décadas a millones de campesinos, que en consecuencia se han visto desplazados de sus lugares de origen bajo la amenaza de asesinato. La buena intención de la ley contrasta, no obstante, con la dificultad crónica del Estado para ejercer el monopolio legítimo de la violencia en todo el territorio, lo que amenaza con dejar en papel mojado la norma en cuanto se trate de aplicar de veras en las zonas del interior del país, demasiado alejadas del centro político y económico, pero demasiado cerca de los violentos.

-Ese es, efectivamente, un gran desafío y ahí vamos a necesitar ayuda de todo tipo, ayuda internacional también. Hay muchos enemigos, comenzando por los propietarios que se adueñaron de esas tierras ilegalmente, muchos de ellos vinculados a grupos paramilitares anteriores y hoy día con influencia en las bandas criminales, en la propia guerrilla que tiene tierras y puede estar también interesada en boicotear este trabajo. Entonces, ahí vamos a poner a prueba la capacidad del Estado para ejecutar una política tan ambiciosa como esa.

2.- ¿UN INESPERADO GIRO A LA IZQUIERDA? La entrevista se celebra el miércoles pasado, a mediodía, en la Casa de Nariño, la residencia oficial del presidente de la República en Bogotá. Santos llega con retraso al almuerzo previo, al que asiste también la canciller, María Ángela Holguín. Viene de dirigir una reunión en el Ministerio de Tecnologías de la Información, sobre la que el ministro, Diego Molano, un joven procedente de la iniciativa privada, comentará luego: "En toda mi vida en la empresa privada no había tenido una reunión tan dura y tan exigente como esta. Más parecía un consejero delegado con sus ejecutivos que una reunión de gobierno".

Ya en su despacho, le pregunto al presidente si la ley de tierras y la de víctimas, que busca resarcir y paliar a tantos damnificados por la violencia, los cambios tributarios previstos o su nueva retórica, alejada del discurso de fuerza que le caracterizó como ministro de Defensa del anterior presidente, Álvaro Uribe, claramente posicionado en la derecha, señalan un cierto desplazamiento hacia el centro izquierda.

Desde la ventana del despacho, en la fachada norte del palacio, se divisa el patio de armas, en el que una banda militar ataca sin piedad una y otra vez los compases deFuniculí, Funiculà, la popular cancioncilla napolitana que tiene previsto interpretar, junto con los himnos de Colombia y de los países respectivos, en la presentación de credenciales de un grupo de embajadores programada para esa tarde, entre ellos el español, Nicolás Martín Cinto. Entre una cita y otra, Santos tiene en la agenda recibir a César Alierta, presidente de Telefónica.

-¿Me equivoco si le digo que me ha parecido detectar un ligero corrimiento hacia el centro o el centro izquierda en su paso de ministro a presidente, dentro siempre de la fluidez y la vaguedad ideológica que caracterizan a los partidos políticos en Colombia?

-Esas definiciones de dónde se encuentra uno en el espectro político para mí han sido siempre muy difíciles de aceptar. Yo he sido siempre lo que llaman "tercera vía". Inclusive escribí un libro contando eso de la tercera vía [en colaboración con Tony Blair]. Me encanta el pragmatismo de Felipe González, que además es un gran amigo mío. Yo fui muy duro con la guerrilla cuando fui ministro de Defensa, pero es que cuando se trata de la guerrilla no es que uno sea de izquierdas o de derechas. Se trata de la autoridad y hay que luchar por la supervivencia de un pueblo. Esa es la obligación de cualquiera, esté donde esté en el espectro político. Pero si me obliga a definirme, yo me definiría del extremo centro.

-¿De dónde piensa sacar los recursos fiscales que necesita para construir un Estado viable? ¿Cree que podrá conseguirlo sin enfrentarse a los ricos y a los poderosos?

-Colombia ha tenido una tradición de responsabilidad y prudencia macroeconómica. La economía está creciendo a tasas altas. Nuestras tarifas impositivas son bastante altas, lo que pasa es que hay mucha evasión. Ahí hay un campo grande para aumentar los recursos y lo estamos haciendo. El plan de desarrollo tiene una previsión de ingresos fiscales que es consecuente con los gastos que tenemos. Y estamos en una bonanza minera y petrolera que nos dará recursos suficientes, espero, para poder hacer lo que está en el plan en los próximos cuatro años.

-Usted está diseñando o teniendo una visión del futuro para Colombia que parece bastante difícil de culminar en solo cuatro años....

-Yo quisiera poderlo hacer en solo cuatro años. Estoy trabajando con toda la dedicación, intensidad y rapidez para poder hacerlo en cuatro años, porque también tengo una gran convicción, y es que para un país lo más importante son sus instituciones. Pero si me pregunta si estoy pensando en la reelección...

-Efectivamente, le estoy preguntando por la reelección.

-Entonces la respuesta es no. Espero no tener que reelegirme, haber terminado en cuatro años y terminar mi vida mirando hacia el pasado con la suficiente satisfacción.

3.- CHÁVEZ Y EE UU, A LA VEZ. El 10 de agosto del año pasado, apenas tres días después de tomar posesión, Santos protagonizó el giro más sensacional de su presidencia: voló a la finca de Santa Marta, en Venezuela, donde se abrazó con Hugo Chávez. El presidente venezolano había descalificado en términos muy duros a Santos como ministro de Defensa, había augurado una guerra si este ganaba las elecciones y, en general, había sostenido un enfrentamiento constante con Álvaro Uribe que derivó en una ruptura de relaciones diplomáticas y un temor real a que un conflicto entre ambos países arrastrase al conjunto de la región a una profunda desestabilización. Ante los ojos atónitos de sus conciudadanos y de media América Latina, amén de Washington, Santos pareció arreglar en cuatro horas una pelea de años. Imposible, pues, extraer mayor rendimiento de un abrazo, le digo.

-Muchísimo rendimiento, en efecto. Mire, es que cuando llegamos, con Venezuela no había diálogo, no había relaciones diplomáticas, no había comercio, no había posibilidades de que nos pudieran dar un solo centavo de las deudas que teníamos. Chávez está ahora azuzando a nuestros enemigos desde su territorio. Antes, ya se hablaba de algo que a mí me parecía inconcebible: de guerra. Entonces teníamos el peor de todos los mundos. Lo que hoy tenemos es realmente diferente. Tenemos un diálogo, tenemos relaciones diplomáticas, tenemos comercio, nos han pagado parte de las deudas e inclusive tenemos una cooperación en materia de seguridad.

-¿Y todo se consiguió con un simple gesto, sin más?

-Es que los gestos en la política y en la vida son fundamentales. El presidente Chávez y yo tradicionalmente hemos tenido una relación muy complicada porque nos habíamos dicho mutuamente cosas muy agresivas. Pero a mí me preguntó que si yo había cambiado de parecer y yo le contesté: "Es que ahora soy presidente de la República y tengo una responsabilidad con el pueblo colombiano". Siempre he mantenido que uno puede tener unas buenas relaciones con personas, ya sea con el vecino o con el presidente, aunque se piense diametralmente opuesto, si se respetan las diferencias y eso fue lo que establecimos con el presidente Chávez. Yo no voy a pretender que piense como yo, que se vuelva un demócrata liberal, ni yo me voy a volver un revolucionario bolivariano, pero si nos respetamos las diferencias y él no se mete en mis asuntos colombianos, ni yo me meto en asuntos venezolanos, podemos tener unas relaciones como las que estamos teniendo. Yo creo que así ganan los dos pueblos, el venezolano y el colombiano.

-De todas formas, me reconocerá que resulta inquietante que la región haya estado al borde de una guerra solo por el carácter de dos líderes...

-Pero es que la historia está plagada de ejemplos donde el carácter de los líderes, la enemistad de los líderes, determinan el futuro de pueblos enteros. Así es la historia, desafortunadamente.

-Chávez se comprometió a no permitir la presencia de grupos armados al margen de la ley. ¿Les consta que se hayan cerrado campamentos de las FARC?

-No nos consta y eso no se puede hacer de un día para otro. Él se ha comprometido con la no presencia de los grupos y ya estamos viendo más presencia de la guerrilla del lado nuestro. Y nos está entregando por primera vez gente capturada allá. Yo espero que eso continúe porque para nosotros es muy importante.

-De todas maneras, eso de que Chávez es su "nuevo mejor amigo", no se lo cree nadie, empezando por él...

-Es una ironía. Lo dije de forma irónica, pero sí tengo muy claro que quiero tener una relación cordial y constructiva con él. Eso es muy bueno para Venezuela y muy bueno para Colombia.

-Algunos creen o temen, o afirman creer o temer, que Colombia se está alejando de Estados Unidos. ¿Qué fundamento tiene esto?

-Ninguno. Yo soy muy proamericano. Y seguiré siendo muy proamericano, pero eso no excluye que sea amigo de otros países. Tal vez lo que estamos haciendo es diversificando nuestras relaciones internacionales y dejando de depender tanto de Estados Unidos. Pero de ninguna forma el acercamiento mío a otros países quiere decir que me estoy alejando de Estados Unidos.

-La nueva cercanía con Chávez puede haber influido en esa sensación.

-Pero no son excluyentes, es más, los americanos están muy contentos de la cercanía con Chávez porque eso significa que la región deja de tener un foco de conflicto y de dificultad. Y con Chávez no quiere decir que yo me vaya a volver antiamericano porque tengo relaciones cordiales con él, de manera que ahí no aplica el principio de exclusión mutua, todo lo contrario, se puede complementar también.

-El otro asunto es la congelación de la autorización para el uso por parte de tropas estadounidenses de bases colombianas.

-No creo que les preocupe. Ellos entendieron perfectamente que aquí no hay ningún cambio frente a lo que queríamos antes. Lo que sucedió es que hubo muy mal manejo por parte del Gobierno americano y del Gobierno colombiano en la explicación de lo que significaba ese acuerdo y permitieron que realmente se armara una tormenta en un vaso de agua.

-De todas formas, parece darse un sentimiento en Colombia de no entender por qué si se consideran aliados estratégicos con Estados Unidos todavía no disponen de un tratado de libre comercio (TLC).

-Es un sentimiento que está creciendo. El colombiano común y corriente no entiende muchas veces la política interna norteamericana, las dificultades entre los partidos. Ya llevamos demasiado tiempo, más de cuatro años. Lo importante del tratado, más que el acceso al mercado, es la seguridad en las reglas del juego para la inversión. Esto sí nos puede haber perjudicado un poco. Pero en este momento, mire la ironía, a quien más le conviene el tratado es a Estados Unidos porque ellos sí que pagan aranceles para los productos que exportan a Colombia y están perdiendo mercado. Han perdido mercado en todos sus productos agrícolas frente a Canadá, Argentina y Brasil. O sea, que mientras nos sigan aprobando las preferencias [exenciones arancelarias], los que pierden son ellos.

-No está usted jugando al póker con ellos por el TLC [a Santos, igual que a Roosevelt, le gusta la baraja y es un gran jugador].

-No, no, mucha gente me dice que yo me acerqué a Chávez, o que hice mi primera visita a Francia para producir celos a los Estados Unidos. No, no hay nada de eso, yo tengo una magnífica relación con el presidente Obama y con los dos partidos, tanto el republicano como el demócrata.

-¿Y cuándo se va a aprobar?

-Yo creo que este año se aprueba.

-¿Tiene garantías de algún tipo?

-Tengo información. O se aprueba el tratado este año o no habrá tratado. Yo creo que más allá de este año es difícil que pase.

4.- LA MORAL Y LA DEMOCRACIA: UNA LECCIÓN. ¿Cuánto tiempo pueden resistir las instituciones de un país, sin derrumbarse, los ataques combinados de una guerrilla que dura ya 40 años y que ha llegado a asediar ciudades y ocupar pueblos; de decenas de miles de paramilitares que las combatían pero que eran tan asesinos como ella; o de los carteles de narcotraficantes en tiempos más poderosos del continente, que derribaban aviones civiles, secuestraban y asesinaban a políticos y ciudadanos? ¿Cómo mantener la cordura y la fe en la democracia cuando los servicios secretos espían a la Corte Suprema, docenas de legisladores del partido en el gobierno resultan imputados por sus relaciones con los paramilitares, y una treintena de ellos acaban en la cárcel? ¿Cómo asimilar que militares asesinen a dos millares de campesinos, estudiantes, sindicalistas, marginados de todo tipo, los llamados falsos positivos, para hacerlos pasar por guerrilleros abatidos y cobrar las correspondientes recompensas y ascensos?

Todo ello sucede o ha sucedido en Colombia. Y sin embargo, las instituciones del sistema democrático no solo se sostienen en pie sino que, en conjunto, probablemente funcionen mejor que en cualquier otro país de la región, característica esta que se ha mantenido inmutable a lo largo de la mayor parte del siglo pasado, en un momento en el que casi todo el subcontinente sucumbió de una forma u otra al autoritarismo en sus distintas formas.

La justicia investiga, los fiscales actúan y la prensa denuncia pese a los estrechos vínculos que caracterizan al establishment colombiano y que en tantos otros países sirven solo para secuestrar a las instituciones. Fue precisamente Semana, un respetado semanario político, propiedad de Felipe López, hijo y nieto de presidentes de la República, y dirigido por Alejandro Santos, sobrino del actual presidente, el que jugó un papel clave en el escándalo de los falsos positivos.

Juan Manuel Santos, entonces ministro de Defensa y superior jerárquico de los militares acusados, es hoy el presidente de la República. ¿Supone ello una traba más al correcto funcionamiento de las instituciones, de los jueces, de la investigación?

-En esas falsas ejecuciones extrajudiciales, los llamados falsos positivos, fui precisamente yo con el respaldo del presidente Uribe el que tomó las medidas para los que desaparecieron y lo hicimos de una manera contundente, transparente. Tomamos todas las medidas que había que tomar con la Alta Comisaria de Naciones Unidas, que casualmente estaba por aquí. Por eso digo que eso es un ejemplo para el resto del mundo y el resultado final es que los falsos positivos desaparecieron. Ya no hay denuncias defalsos positivos. El caso ahora es que la gente que fue responsable, pague. Hay más de 200 condenas en el sistema judicial y lo que estamos haciendo es darle todo el apoyo a las autoridades y al poder judicial para que pueda juzgar, porque al propio Ejército también le conviene que los culpables paguen, pero que los inocentes también sean declarados inocentes, porque aquí también ha habido mucha falsa denuncia.

De fondo, siempre, como un angustioso basso osstinato, retumba el inacabable conflicto con la guerrilla. Precisamente el miércoles de la entrevista, a las 6.30 de la mañana, las FARC liberaron al primero de cinco prisioneros cuya puesta en libertad se esperaba para los siguientes días. ¿Podía suponer eso un cambio de cara a un posible diálogo?

-De parte mía, no. No es suficiente, lo he dicho. Lo he repetido muchas veces. Colombia ha sufrido mucho los engaños de la guerrilla. Yo he dicho que necesito mucho más que la liberación de cinco secuestrados para que me muestren que realmente hay una voluntad de paz y que vale la pena iniciar algún tipo de diálogo. Muchas veces han utilizado estos diálogos y estas negociaciones para volverse a fortalecer, para ganar espacio militar o político y, como dicen vulgarmente en mi país y creo que en España también, al perro no lo capan dos veces.

La banda militar ataca furiosamente Funiculí, Funiculà por enésima vez en un contrapunto involuntariamente alegre a la solemnidad que destilan las últimas palabras del presidente. Entonces Santos se levanta, se despide con mucha cortesía y se marcha para recibir a César Alierta.

en http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Colombia/necesita/avanzar/mucho/justicia/social/elpepusocdmg/20110213elpdmgrep_1/Tes

Alfredo Molano Bravo

¿ Des_movilización Para? ...“173.183 homicidios y 34.467 desapariciones forzadas cometidos por paramilitares” después del 2006.


Ciento setenta y tres kilómetros de cadáveres

Por: Alfredo Molano Bravo
ES UNA CONSTANTE: TAN PRONTO SE abre una luz —tímida, parpadeante— de acercamiento entre el gobierno —cualquier gobierno— y las guerrillas, comienzan a publicarse estadísticas sobre secuestros, minas quiebrapatas, reclutamiento de menores y demás infamias que la opinión pública atribuye mecánicamente a las Farc y al Eln.


Un reflejo condicionado, como aquel que estudió Pavlov en los perros. Con el asesinato de los universitarios en Córdoba —dos en San Bernardo del Viento y dos en Cereté— el tema Bacrim se ha puesto de moda, e inclusive ha motivado un cruce de dardos envenenados entre Rafael Pardo y el expresidente Uribe, que anda cada día más nervioso y pendenciero. Ante el crecimiento inocultable de las tales Bacrim, Uribe opina que si existen es porque no se las combate como se hacía en su gobierno: “El único remedio contra bandas criminales es combatirlas a toda hora como nosotros lo hacíamos”. En otras palabras, Santos no las combate. El señor Ernesto Báez, en una gran entrevista hecha por Vladdo y publicada por Semana, tercia desde la cárcel. Las Bacrim “son paramilitares mal desmovilizados”. Y añade: “Porque estamos detenidos 3.000, pero se desmovilizaron 35.000”. La mitad de éstos fue reclutada al efecto y el gobierno les pagaba $352.000. Las cifras fueron infladas porque, como argumenta Báez, “lo que cuenta son los números; es mejor decir: fue tan exitosa mi gestión que desmovilicé a 35.000 bandidos”. Los peores enemigos —digo yo— son los amigos traicionados. Báez, como Mancuso, como Don Berna, como H.H., todos están tirándole cada vez más a Justicia y Paz, mostrando, por lo demás, que el tan mentado proceso fue un operativo publicitario. Según Báez, en Ralito se hicieron “una serie de compromisos con el Gobierno —unos verbales y otros escritos—, 95% de los cuales fueron flagrantemente violados… Si nos hicieron trampa a nosotros, que éramos primos hermanos con el gobierno, cómo no será con las Farc que son enemigos”, concluye don Ernesto.

El Acuerdo de Santa Fe de Ralito fue firmado en 2003. En 2006 se habían desmovilizado la mayoría de frentes de las Auc —una “asociación de ejércitos particulares”, según Báez—; en agosto de 2006 los jefes de los paracos son recluidos en La Ceja, después van a cárceles de máxima seguridad y finalmente cuando están “diciendo la verdad” y comienzan a señalar, en 2008, con nombres propios a coroneles y generales, capitanes y mayores que tenían vínculos con los paramilitares, son extraditados a EE.UU. por narcotráfico. Las fechas son muy dicientes. La Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz fue habilitada en junio de 2005 como jurisdicción especial de la Fiscalía General para la reinserción de las Auc. Entre junio de 2006 —repito la fecha porque el país debe tenerla en cuenta— y diciembre de 2010, ese organismo ha documentado la escalofriante cifra de “173.183 homicidios y 34.467 desapariciones forzadas cometidos por paramilitares”. Hay más cifras en las cuentas de la Fiscalía: 74.990 comunidades desplazadas, 3.557 menores de edad reclutados, 3.532 extorsiones, 3.527 secuestros, 677 casos de violencia contra mujeres. El informe fue publicado por El Espectador el 13 de enero del presente año. Y el país como si nada. Ni un editorial de prensa ni un pronunciamiento de la Iglesia ni una disculpa de las Fuerzas Militares ni un murmullo de las ONG. Nada. Silencio. Si se fusilaran de uno en uno esos 135.000 colombianos y colombianas, la fila sería de 173 kilómetros, la distancia que hay de Bogotá a Tunja; o de Cali a Popayán, o de Medellín a Honda. Si se metieran todos los desaparecidos en un mismo sitio se haría un pueblo tan grande como Yarumal, en Antioquia, Zarzal, en Valle, y Guaduas en Cundinamarca. ¿Quién puede creer la historia de la desmovilización del paramilitarismo mirando esa cola de cadáveres? Bien vistas las cosas, Justicia y Paz fue una estratagema para llevar las cabezas de las Auc a cárceles de EE.UU. y dejar las manos libres a 30.000 delincuentes para que se rebusquen a mano armada. Es el país que Uribe dejó. Y por el que brinca.