2020/07/07

LA EDUCACIÓN CAMBIÓ


LA EDUCACIÓN CAMBIÓ

En estos meses, para bien o para mal, el mundo se ha acelerado décadas. Habrá cambios que se quedarán. La educación cambió. Los docentes debimos trasladar nuestra labor a la educación remota, a distancia. No fue si quisimos, tocó hacerlo. Y fue un acierto preventivo, pues se trata de evitar las 3c: cerca, cerrado, concurrido. Hemos dado un paso enorme en la masificación de la educación virtual.  Ya no es una situación de una minoría sino de todos.

Con la profe Marleny Aristizabal Osorio hemos reflexionado al respecto. Estamos en un momento más operativo -donde usamos lo que tenemos a disposición- que planificado. Para ponerlo en términos sencillos. Al comenzar el primer semestre pocos habían ofrecido “educación virtual” y todos terminamos haciendo algo parecido. Ahora, al iniciar el 2º, y en el 2021, lo que viene sí es poner en marcha tal modelo educativo, que es diferente al tradicional.

Ya el modelo tradicional tenía graves problemas. Teníamos estructuras físicas con diseños del siglo 19, profesores con prácticas del siglo 20 y estudiantes que avanzaban raudos en el Siglo 21. Por ejemplo, ¿en qué quedaron quienes prohibían estrictamente el uso del celular, cuando ahora muchos estudiantes reciben su clase, precisamente, en el celular?

Adaptarse o morir, no es lema, es una exitosa ley para la humanidad. La educación a distancia tenía más altos niveles de deserción que la presencial porque nuestras culturas, en general, no fomentaban el aprendizaje autónomo. Éste semestre obligó a millones a asumirse como tales.

Como dice la profe, son diversos los beneficios personales: manejo de tiempos sin tener que cumplir jornadas y horarios específicos; ahorros en recursos, pasajes, por ejemplo; fortalecimiento de competencias blandas: disciplina, responsabilidad, respeto por el tiempo de todos, resiliencia, etcétera; estar a la vanguardia en TICS:  conectividad, manejo de software y hardware. Y podríamos anotar uno sólo en lo colectivo: mayor protección del planeta por la reducción del transporte motorizado.

Nuevamente, el balón está en el campo de las instituciones educativas, de sus cuerpos administrativos y académicos. La educación virtual ha llegado para quedarse. Si los estudiantes tienen el reto del aprendizaje autónomo, la institución tiene el de dar el salto de lo operativo que nos tocó, a esquemas de pedagogía virtualizada masiva de la que apenas estamos aprendiendo, pues si bien había una experticia asociada a programas de educación minoritarios, ahora estamos en un momento en que todas las clases, sin excepción, pasan por ese modelo.

El salto es y será difícil e inversamente proporcional al nivel educativo. Puede que los Doctorados, los cuales usaban la virtualidad, se masifiquen.  Que el proceso a nivel de pregrados universitarios sea manejable. Pero en el caso de los bebes, de los niños, el tema preocupa. La humanidad sólo ha construido un modelo de socialización, de desarrollo moral y de autonomía (https://es.wikipedia.org/wiki/Lawrence_Kohlberg), que son los preescolares, y la interacción es definitiva: ahí, hasta ahora, NO hay virtualidad que valga ¿qué vamos a hacer entonces?

Trino: Se agitan las aguas, va emergiendo una ciudadanía que desde las redes sociales alienta investigaciones, denuncias, acciones para proteger derechos colectivos, civismo …quienes aún les cuesta entender que los mega medios de comunicación que son Facebook, Whatsapp y otros los vigilan, lo están aprendiendo… cada vez se exige y exigirá más transparencia: “Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz.”

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2020/07/01

AMENAZA Y SOLIDARIDAD



AMENAZA Y SOLIDARIDAD

Una amenaza es un acto donde el amenazador se reconoce inferior a su amenazado.  Es un acto donde reconoce que el amenazado lo supera, es incapaz de confrontarlo de manera personal, en un debate, en una discusión, en un medio, en un estrado judicial. El amenazador termina refugiándose en la amenaza. Es lo único que le queda: No es un acto de poder, al contrario.

 

Tal vez por lo abierto, liberales, sin puertas, que hemos sido desde nuestra fundación, las amenazas son raras. Menos aún en el siglo XX. Escasas en lo asociado a debates públicos. Aquí hemos sido capaces de “disentir y estar en desacuerdo”. Y cuando han avanzado: “a Crosthwaite le hicieron un atentado con una manopla de hierro que cruzó el parabrisas de su carro y le voló los dientes. El lío para los que atentaron contra él fue que lograron que sonriera menos, ¡pero lo dejaron con más dientes!” (ciberplural.blogspot.com), con algo adicional, en éste pueblo-grande, todo se sabe, por ejemplo, se sabe quién hizo ese atentado y quién lo ordenó (…).

 

Por el contrario, hemos tenido actos de solidaridad cuando suceden estas situaciones. Dicen las leyendas urbanas, que cuando el concejal de la Unión Patriótica en los 80 comenzó a recibir amenazas en medio del plan de exterminio nacional que asesinó a miles de sus miembros, la persona que lo escondía, era uno de los jefes del partido Liberal. Cuando los paramilitares pretendieron tener un “Bloque” en la ciudad, reunieron a miembros de la elite gremial-empresarial para hacerles ese ofrecimiento y estos les dijeron “no gracias, aquí no actuamos así”. Como dice James Fonseca –Premio a la Ciudadanía 2019- hemos actuado como una comunidad por décadas, y jamás retrocederemos.

 

Tenemos colectivos ciudadanos: Espacio y Ciudad, Querendona, Ágora Cívica, entre otros; su característica común es ser grupos de ciudadanos que, por encima de sus intereses individuales (gremiales, políticos, etcétera), actúan como colectivo en pro de la ciudad, el departamento, la región. Carecen de una actitud contra personas (o familias) en particular. Simplemente velan por los intereses de la ciudad. https://agoracivicapereirarisaralda.blogspot.com/2020/02/agora-civica-acordo-sus-temas.html . Es muy importante que en cada barrio, vereda, comuna, corregimiento, exista un “colectivo ciudadano”, “junta de vecinos”, “veeduría ciudadana”, etcétera, que actúe en pro del bien común: la personería, defensoría y contraloría tienen como TAREA promoverlos.

 

La ciudadana Carolina Giraldo, hace parte de esos colectivos, y ha liderado investigaciones desde el Ágora Cívica (2015) en determinados temas, merece toda nuestra solidaridad: #CarolinaSomosTodos.

 

#Mujeres1. Transcribo apartes del editorial de El Espectador sobre la violación en Pueblo Rico: “Dejemos de hablar de monstruos y vamos al fondo: ¿Qué fallas hay en la cultura colombiana y en la educación que brinda el Ejército a sus miembros como para que por lo menos siete soldados participen en la violación de una niña de 12 años? No hablemos de monstruos ni nos quedemos en las penas. Discutamos sobre problemas estructurales, sobre los efectos perversos de una cultura machista, sobre el poder que reciben los soldados y la necesidad de que se ejerza siempre con responsabilidad. El presidente, el ministro de Defensa y la Comandancia del Ejército deberían liderar esa conversación”

 

#Mujeres2 Ya que hay #indignación ... ¿por qué no hablamos de la MUTILACIÓN GENITAL a niñas #Emberá #Chamí y #Katío que continua también. ¿la autonomía indígena les da derecho a violar derechos humanos?

 

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SILENCIO…

SILENCIO…

 

¿Te has preguntado cuantos días, incluso semanas, meses o años, pasas sin SILENCIO?

 

El ritmo de nuestra sociedad está lleno, repleto de sonidos: desde el despertador que oímos al levantarnos, ligado a veces a la primera emisora, al programa de TV madrugador, los primeros ruidos de la calle; hasta llegar la noche, nuevamente oyendo TV o música antes de acostarnos.

  

¿En qué momento podemos “aquietarnos”, “calmarnos”, “serenarnos”, en fin, “tranquilizarnos”: si todo el día estamos con nuestra mente agitada no sólo por nuestros pensamientos sino, además, por el ruido?. Estas reflexiones me las hizo, sin decirlas, mi amiga Cece (*) me obligó, sin obligarme, a reflexionar sobre cómo todo el día, aún en nuestra vivienda (vivienda es donde uno, supuestamente “vive”: ¿entonces uno fuera de ella no vive?) no somos capaces de desconectarnos del ruido: casi mecánicamente al llegar a casa, se conecta el TV, sonido, PC y se le pone música y sí, a veces la música relaja, en especial cierta clásica, “nueva era”, pero igual NO nos aquietamos, sigue habiendo más información que procesar, el sólo hecho de colocar música “para” relajarnos nos tensiona: lo mejor es el silencio y uno que otro truco como dedicarse a mirar un punto de la habitación que nos permita pasar a sentir cada parte de nuestro cuerpo, paso a paso, desde la punta de los pies, hasta la de los cabellos para, en verdad, tranquilizarnos.

 

 Pero sí existen posibilidades de tener silencio en el día a día y no es sólo el dormir porque al dormir tampoco paramos el ruido interno, el diálogo interno. Las iglesias son sitios ideales, allí, generalmente el ruido baja a murmullos –cuando algún cura o pastor no la confunde con un festival- son un oasis –aunque prefiero las pequeñas capillas que hay en diversos sitios y donde generalmente no hay nadie: privilegiados aquellos quienes tienen una dentro de su casa…- ello pues cuando se trata de sitios, porque sí hay momentos en los cuales parece haber silencio: las altas horas de la noche, primeras de la madrugada o de las mañanas en días no laborales.

  

¿Por qué o para qué es importante el silencio? para hallarnos, encontrarnos, “oírnos”, pues poco nos oímos: creemos que nos oímos, nos conectamos con nuestros sentimientos, corazones, y los osados u osadas creen que con su alma, cuando esa barrera doble de ruido y pensamiento+pensamiento impide que realmente podamos llegar a esa conexión con nuestra esencia:  sólo superando la barrera del ruido externo y del interno (o bien no pensar, o bien pensar pero seguir) podemos oír nuestra voz interior con más claridad.

  

Tal vez la mejor pregunta es PORQUE NOS DA DIFICULTAD ENTRAR EN EL SILENCIO…y la respuesta sería, POR MIEDO…(no entiendo por qué tienen tanto miedo y se dicen creyentes: ¿SI DIOS ESTÀ CONTIGO A QUE PUEDES TEMERLE? y es un miedo recurrente a la soledad, es como si necesitaras oír una voz humana, una cantante, un locutor, el vecino, o…para sentir que no se está “sólo” y esto es bien dialéctico: solamente en la soledad se supera ese miedo a estar sólo, porque es en la soledad que produce el silencio, el silenciar todos los ruidos externos y especialmente los internos donde entendemos que NO estamos solos porque siempre hay por lo menos tres seres acompañándonos: uno nuestra alma, lo que algunos llaman ese pedazo de Dios que habita dentro de mí, otro nuestro ángel de la guarda, porque todos –si, hasta los “malos”…¿qué es ser malo?- tenemos uno, y otro…algún o algunos seres de luz que está o están a tu lado por alguna razón espiritual. Entonces, aquella anécdota del atracador que cuando ve a la persona pasar “sola” la “ve” con 3 persona más: tal vez no es tan “anécdota” …

 

 PD: Tomada de emocionyespiritu.org Escrita en 2008. Cece es mi esposa desde el 2017. 

 

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