2015/01/24

¿Cómo modernizar a Colombia? (del coautor de ¿Por qué fracasan las naciones?)

13 DIC 2014 - 9:00 PM EN http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/modernizar-colombia-articulo-532967 
Notas desde Apartadó y Cartagena

¿Cómo modernizar a Colombia?

El coautor de ‘¿Por qué fracasan las naciones?’ plantea una vía controversial para el posconflicto de este país: en lugar de tratar de solucionar el problema de la tierra, mejor —y más realista— hacerlo con la educación y las oportunidades. Análisis.
Por: James A. Robinson * Especial para El Espectador


¿Cómo modernizar a Colombia?“Existen muchas sociedades exitosas hoy que resolvieron su problema rural ignorándolo y dejándolo marchitar”, dice el profesor de Harvard./ Presidencia
Hoy, cuando escribo estas líneas, he podido observar dos lados de Colombia. Con frecuencia hablo de esa sociedad dual que existe en este país, pero hoy solo una de ellas fue parte de dicha dualidad: la de los campesinos y activistas en Apartadó. La segunda no fue la usual imagen opuesta a la de los campesinos, esa de las élites (tanto la del tuxedo como la del orangután). Esta vez eran jóvenes educados, creativos, nerds, emocionados con sus computadores, en competencia en Cartagena por el diseño de una aplicación (app) para la paz; jóvenes procedentes de ciudades como Manizales, que tienen más en común con jóvenes en los Estados Unidos que con cualquier persona en Apartadó.
¿Cómo es que Colombia se va a modernizar? Bueno, estos jóvenes que vi hoy ya son modernos. Lo que se requiere es que puedan transformar a la sociedad para que sea como ellos. Max Planck, el gran físico alemán, decía que “la ciencia avanza con cada funeral”. Quizá lo mismo sea cierto para las sociedades.
Pero, ¿cómo sería esa transformación posible? Ciertamente no luchando por la tierra o institucionalizando la pobreza en la periferia con la distribución de “40 acres y una mula”.
El Gobierno colombiano está todavía promoviendo la noción de que la solución del problema agrario pasa por la restitución de tierras y la redistribución de baldíos y de tierras mal habidas. De esta manera, crecen las esperanzas de la gente —cuando todos sabemos que esto es en realidad imposible de conseguir— y se aplaza la posibilidad de que la gente tome la decisión de rendirse y hacer algo distinto.
Al mismo tiempo, la redistribución de la tierra no puede ser la forma de resolver los conflictos en Colombia, porque por su naturaleza la reforma agraria es de suma-cero: o la tengo yo y tú no, o al contrario. Nada es más propenso al conflicto.
Colombia será moderna si esos jóvenes nerds superan al campesinado y hacen a la élite tradicional tan innecesaria y anacrónica como llegó a serlo la aristocracia británica. 
- Ejemplos de otras partes
Existen muchas sociedades exitosas hoy que resolvieron su problema rural ignorándolo y dejándolo marchitar. Las sociedades alrededor de las plantaciones de azúcar en las islas de Barbados y Mauricio lo hicieron. Las mismas familias blancas tradicionales siguen siendo dueñas de los cañaduzales, pero la gente entendió que su futuro estaba en otra parte; y lo estaba.
Inglaterra hizo lo propio. En el siglo XVIII, Inglaterra experimentó los cercamientos rurales y un gran desplazamiento de gente desde el campo, gente que obtenía su sustento del suelo que pisaba. El libro Paseos rurales, de William Cobbett, y El trabajador del campo, de John y Barbara Hammond, son reveladores.
La gente se mudaba a las ciudades y pueblos y durante ese siglo se vieron significativos incrementos en la concentración de la tierra. ¿Por qué no hubo una acción política hacia una reforma agraria o la redistribución de las tierras? Porque el futuro estaba en otra parte.
Podríamos pensar incluso en que los Estados Unidos nunca resolvieron el problema agrario en el sur, y el sur finalmente comenzó a equipararse con el resto del país cuando la mayoría de los afroamericanos comenzaron a emigrar en los años cuarenta del siglo pasado.
Alguna vez le pregunté a un político de la isla Mauricio ¿por qué, cuando toda la tierra era propiedad de “les grand blancs” (“los grandes blancos”), no hubo nunca una reforma de tierras? Me respondió: “¿qué futuro hay en cortar caña; usted querría que su hijo fuera un cortero de caña?”.
Si uno quiere hoy ver a “los grandes blancos” tiene que ir a las carreras de caballos en Port Louis una tarde de domingo. Como también sucede en Inglaterra en las carreras de Ascot, en donde la aristocracia observa los caballos y casa a sus hijos e hijas entre ellos mismos.
Una vez uno toma la ruta de pelear por la tierra, corre el riesgo de terminar como en Zimbabue, en conflicto y declive económico. 
- Contra toda lógica
Esto genera una pregunta importante para la situación en Colombia: ¿Por qué es que incluso quienes fueron brutalmente aterrorizados y desposeídos, como los pobladores de El Salado, quieren retornar y reconstruir sus comunidades, aun cuando su tierra ha sido robada? ¿Por qué ven un futuro en “cortar caña”?
Admiro profundamente su valentía, recursividad y la ayuda que obtienen de organizaciones como la Fundación Semana. Pero cuando visité El Salado vi mucha pobreza, un centro de salud cerrado porque los salarios de los empleados no habían sido pagados y estaban en paro. Las bodegas en donde anteriormente se compraba tabaco, el único producto agrícola comercial, se convirtieron en billares. Hay paz pero no hay empleos y hasta donde pude ver hay pocos prospectos, excepto en la tierra que fue robada y que es ahora usada por los ocupantes de “buena fe” (según la Ley de Víctimas), como Cemento Argos. ¿Qué es lo que atrapa a la gente en situaciones como esta?
Obviamente esto es excelente para las élites colombianas. Después de todo, ¿quién va a cortar los racimos de plátano en Apartadó y a trabajar en el baldío adquirido de forma dudosa en Vichada? Y de pronto esto es parte de la historia de la eterna promesa de la reforma agraria: prometerla hasta el cansancio pero nunca hacerla realidad y así la élite obtiene lo mejor de los dos mundos: nunca en realidad va a sacrificar la tierra, pero se mantiene la fuerza de trabajo en el lugar con la esperanza de que la reforma suceda en algún momento.
Mi madre nació en un barrio trabajador llamado South Bank, a orillas del río Tees, en el norte de Inglaterra, y su único objetivo en la vida era salir de allí para nunca más volver. ¿Cómo lo hizo? Entró a la escuela de gramática en Saltburn. ¿En dónde está esta opción en El Salado?
- Una vía alternativa
La educación es un juego de suma positiva: mi proceso educativo no impide el de los demás y la educación no amenaza los intereses directos de nadie. ¿Por qué entonces no hay una discusión sobre educación en La Habana?
Todo esto se basa en que la gente no sólo tenga acceso a educación, sino que también tenga oportunidades. Esta es, en mi opinión, una discusión mucho más provechosa. Sí, existen toneladas de barreras de entrada y de monopolistas en Colombia, pero dudo que esto sea más difícil de solucionar que el problema de la tierra. No subestimo los problemas de la zonas urbanas en Colombia, que ciertamente no son un paraíso. Sin embargo, la pobreza es menor, los servicios públicos y escuelas son mejores, la política es más progresiva y hay muchas más oportunidades. Esa es la real discusión sobre una Colombia moderna.
Un punto final. Bajo ese modelo, ¿cómo se pacifica el campo? Esto no fue un problema en Barbados, Mauricio o incluso Inglaterra. Creo que, como lo entendió Vicente Castaño, se debe usar a la élite para hacerlo. Castaño dijo: “...en Urabá tenemos cultivos de palma de aceite. Yo mismo he persuadido a empresarios para que inviertan en esos proyectos productivos de largo plazo. La idea es que los ricos inviertan en esos proyectos en diferentes zonas del país. Cuando los ricos lleguen allí, las instituciones del Estado vendrán detrás. Infortunadamente, las instituciones estatales solamente participan en estas aventuras cuando los ricos están metidos. Tenemos que llevarlos a todas las esquinas del país y esa es una de las misiones de nuestros comandantes”.
En algún sentido, esto fue lo que hizo Estados Unidos. Creó inmensos incentivos para que los capitalistas sin escrúpulos construyeran vías férreas e infraestructura y permitieran que las sociedades de frontera funcionaran (solamente harían dinero si la gente iba a esos lugares y eso solamente era posible si había paz y servicios).
Una hipótesis simple sobre el ímpetu de paz en Colombia es que de repente la periferia se ha vuelto un valioso recurso natural y la ruta paramilitar para la pacificación terminó teniendo muchos efectos colaterales. Así es que los intereses económicos quieren la paz, de esa manera pueden hacer dinero, para ello quieren aportes del Estado y tienen la influencia suficiente para que todo ello suceda (a lo Vicente Castaño).
- Élites y paz territorial
¿Hay modelos alternativos? Hay uno, ese del alto comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, cuando habla de la “paz territorial”. En este modelo, aún en desarrollo, habría un rebalance del poder político hacia la periferia y un proceso de movilidad social que obligaría a las instituciones del Estado a funcionar de una mejor forma: logrando que rinda cuentas y que cumpla con la reforma agraria y la provisión de bienes públicos y, finalmente, terminando los conflictos y el vacío de autoridad que ha creado tantos estragos en los últimos 50 años.
Es un muy buen plan, pero ¿es posible implementarlo? No tengo dudas de que la gente se pueda movilizar. Vi a muchas personas llenas de pasión y articuladas en Apartadó. Pero ¿pueden escapar de la sombra del clientelismo y la violencia? Sólo si el Gobierno realmente tiene la capacidad y el deseo de ayudarlos. ¿Y lo tiene?
En la década de 1960, la movilización de campesinos por una reforma agraria con la creación de la ANUC (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos) fue increíblemente exitosa, pero fracasó porque asustó terriblemente a la élite política colombiana y no tuvo una forma efectiva de interactuar con el Estado para hacerlo funcionar de una mejor forma. Colapsó en una orgía de desilusión y de líderes asesinados. ¿Qué es diferente ahora?
Los colombianos deberían enfrentar la realidad que Vicente Castaño conocía cuando hablaba de la Colombia periférica. La lección de la historia de Inglaterra es que si bien el poder de las élites no puede ser negado, estas sí pueden ser domesticadas y sus energías canalizadas en direcciones socialmente útiles. Esto puede crear un tipo de paz territorial diferente, no tan deseable como la que concibe el comisionado Jaramillo, pero posiblemente más realista. Si el Gobierno quiere que este plan sea real, necesita comprender mejor los obstáculos que enfrenta e imaginar una reorientación dramática en la relación entre la Colombia central y la periférica.
¿Es esto justo y razonable? Probablemente no. Pero la historia no es justa. Miremos a Sudáfrica. Han apostado a poder retirar el estatus de los blancos, pero sin tratar de joder a los blancos para seguir la ruta de Zimbabue. Lo están haciendo con educación, acciones afirmativas y redistribución.
*Deseo agradecer a Tulio Róbinson-Ángel por su ayuda en el trabajo de campo en El Salado. También a la Fundación Semana por su hospitalidad durante nuestra visita a El Salado. 
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¿Y de la Paz Territorial? ¿de la Colombia Rural qué?...(pregunta el coautor de Por qué fracasan los países)

Resaltados, edición y notas del Blogger

“¿Cuál es el plan que ustedes proponen?”, plantea James Robinson a sus críticos

Colombia: ¿esta vez es diferente?

Tras el gran debate que generó su último artículo, el coautor de ‘Por qué fracasan los países’ insiste en discernir el proyecto que resulta viable para la “Colombia que realmente existe”.
Por: James A. Robinson, Especial para El Espectador, Universidad de Harvard



Colombia: ¿esta vez es diferente?Los negociadores del gobierno Humberto de la Calle (C), el general Jorge Enrique Mora (I) y el comisionado Sergio Jaramillo (D) . / AFP
En diciembre 13 (2014) escribí en este diario sobre el futuro de Colombia desde una perspectiva diferente. Esta vez mis reflexiones generaron una gran controversia.(clic aquí para leer el anterior).  Cuando desde Tumaco critiqué al presidente Santos por su aspiración de llevar a Colombia por la “Tercera Vía” nadie se quejó. Pero cuando cuestioné el Santo Grial de la reforma agraria muchos se indignaron. Sin embargo, los temas son los mismos.
Permítanme volver a exponer mi argumento. Por un lado, desde 1961 cuando la Ley 135 fundó el Incora (o incluso desde los años 30) el Gobierno colombiano ha intentado resolver el “problema agrario”. Hoy en día se podría decir con cierta seguridad que la tierra está distribuida de manera más desigual de lo que estaba en ese momento. Por otro lado, hacia el final de la Violencia se observaron considerables reformas educativas. Estoy de acuerdo con mis críticos en que el sistema educativo colombiano está plagado de clientelismo, los fondos son frecuentemente desviados y la calidad promedio de la educación es considerablemente baja frente a los estándares internacionales. Sin embargo, en contraste con el problema agrario, ha habido mejoras sustanciales en el “problema del capital humano”.
Esto no es una coincidencia. Para darle capital humano a alguien no hay que quitarle algo a otra persona. El problema del capital humano es, por naturaleza, menos conflictivo. Por supuesto que hay que evitar que los políticos se roben el dinero, pero este es un problema de segundo orden en comparación con tener que quitarle la tierra a alguien para asignarla a otra persona.
Es muy diciente que hoy en día en Colombia, por ejemplo bajo el gobernador Sergio Fajardo en Antioquia, haya progreso real en educación. ¿En dónde está la analogía agraria de sus parques educativos?
No estoy diciendo que en el tema de tierras no haya habido experiencias exitosas. Por ejemplo, la Ley 70 de 1993 ha sido un importante triunfo democrático y moral para los afrocolombianos en particular y los colombianos de forma más general. ¿Pero quién cree que tal ley pudiera ser aprobada por la legislatura colombiana actual? La Ley 70 fue fruto de una brillante iniciativa política en medio de un momento muy anómalo de crisis nacional cuando la Constitución estaba siendo reescrita. Por lo tanto, no creo que la Ley 70 sea un modelo a seguir para resolver el problema de la reforma rural.
Es posible que la naturaleza intrínsecamente conflictiva de la reforma agraria no sea un argumento convincente por sí mismo. Como muchos de mis críticos señalan, muchos países en la historia reciente, como Corea del Sur o Taiwán, han rediseñado de forma radical la distribución de la tierra generando, potencialmente, efectos positivos (sin embargo, hasta donde tengo conocimiento, esto no ha sido investigado de forma adecuada). Otros países como Estados Unidos y Canadá fueron exitosos económicamente con base en un modelo de economía rural de pequeños terratenientes.
No estoy negando estos hechos. Mi único punto es que Colombia perdió hace varios siglos la oportunidad de ser Estados Unidos o Canadá. Colombia no puede empezar una hoja en blanco y, de hecho, como lo señalé, el desarrollo del sur de Estados Unidos hace esta experiencia aún más compleja de lo que usualmente se argumenta. Las experiencias de Corea del Sur o de Taiwán tampoco son relevantes. Las circunstancias políticas que permitieron que el invasor Kuomintang expropiara a las élites terratenientes en Taiwán o que permitieron al gobierno de Corea del Sur expropiar a los japoneses o sus simpatizantes propietarios de tierra son poco relevantes para Colombia. Una mejor analogía sería el caso de Filipinas, en donde ha habido varios intentos de redistribución de tierra desde 1960 en un contexto de Estado débil y clientelista que ha fallado en generar desarrollo económico o paz.
Todos estos ejemplos apuntan hacia un factor crucial del que Colombia carece: un Estado efectivo. Estados Unidos no sólo pasó la Ley de Asentamientos Rurales en 1862; también entregó títulos de propiedad y los hizo respetar. Colombia tuvo su famosa expansión igualitaria en la frontera de Antioquia, ¿pero quién recibió títulos de propiedad?
De hecho, el caso de Antioquia ilustra de manera brillante el problema con este modelo para Colombia. Allí, con un Estado ausente, incluso un modelo equitativo de distribución de tierra no conlleva a paz y prosperidad. En cambio, es el hogar del paramilitarismo en Colombia y es el departamento con las dos terceras partes de todas las masacres registradas en el país.
Este ejemplo también saca a relucir otro tema que se mencionó en el debate y sobre el cual no estoy convencido: “El origen de los problemas en Colombia es el conflicto sobre la tierra”. La manera de hacer política en Colombia y el Estado débil que ésta ha generado son las raíces de los problemas del país. Los episodios históricos de violencia fueron creados por conflictos políticos, no por problemas en la tenencia de la tierra. (aquí el Blogger discrepa ...es lo uno transfigurado en lo otro...al menos en la violencia de los 40-50) Por supuesto, los conflictos sobre la tierra generan agravios y divisiones que se pueden multiplicar pero muchos otros factores generan descontento y violencia cuando no hay ni ley ni orden. El muy buen libro de Adolfo Atehortúa sobre la historia de Trujillo en el Valle muestra cómo la violencia empezó en una pelea de gallos. (el informe del centro de memoria sobre Trujillo dando click aquí )
Entonces, mi argumento no es que en un universo paralelo no sería muy bueno tener una economía de pequeños terratenientes o una reforma agraria radical que mejorara las cosas. Yo también considero que, económicamente hablando, esto podría ser más productivo y que podría convertir un problema de suma cero en uno de suma positiva. Mi argumento es que en la “Colombia que realmente existe” tal economía y tales políticas son políticamente inviables. Para aquellos que duden de esto, deberían leer detenidamente el reporte publicado recientemente por Amnistía Internacional sobre el fiasco de la restitución de tierras en los últimos dos años y medio (http://www.amnesty.org/en/library/info/AMR23/031/2014/en )
El reporte contiene información sobre cómo, por ejemplo, apenas un poco más de 300 personas han logrado que su tierra sea devuelta; también que muchos de ellos no la han recibido, pues la tierra fue ocupada por personas de “buena fe”, como Cementos Argos; o que ¡el 25% de la tierra restituida en el Meta terminó en manos de una sola persona! Entonces, durante los 10 años que durará la implementación de esta ley solamente alrededor de 1.200 colombianos se beneficiarán. ¿Problema resuelto?.(la versión en español se descarga dando click aquí 
En la columna pasada sostuve que la situación actual representa el mejor de los mundos para la élite colombiana y el peor de los mundos para el resto del país: ausencia de reforma y una fuerza laboral rural atrapada con la promesa de reforma. Con esto no quería insinuar, como algunos lo interpretaron, que se debe fortalecer a esta élite rural. Nada debilitaría más a esta élite que perder el control sobre la fuerza laboral en áreas rurales, pero esto no va a pasar sin que dicha fuerza laboral tenga mejores opciones. Y por esto: educación, educación, educación. Mi sugerencia tampoco pretendía defender el modelo rural de desarrollo de Vicente Castaño. Mi punto al citarlo era señalar que este ya es el modelo de desarrollo rural que impera en Colombia y es uno que se debe enfrentar en lugar de desear que no fuera así. Mi objetivo era simplemente exponer este problema y tratar de pensar en formas prácticas para avanzar. (clic aquí para leer el anterior). Mi sugerencia es menos ambiciosa en comparación con las aspiraciones de otras personas, pero de hecho es bastante esperanzadora dado el desastre que es la “Colombia que realmente existe”.
Por lo tanto, mi argumento no contradice de ninguna manera mis columnas anteriores o lo que expongo en mi libro Por qué fracasan los países. Colombia necesita encontrar una manera práctica para salir de sus instituciones extractivas. Sencillamente estoy presentado evidencia real para promover una idea que ha funcionado en otros lugares. ¿Cuál es el plan que ustedes proponen?
Uno es el de los 529 años, que es lo que estima la Fundación Forjando Futuro va a tomar para que la Unidad de Restitución de Tierras procese todos los reclamos que se han recibido (y sin duda reconocer oficialmente a los ocupantes de “buena fe”). A los Robinson les tomó tres generaciones para llegar de pescadores en Bea Sands, Devon a Harvard vía South Bank, Yorkshire. Nada mal comparado con 529 años.
Pero de pronto lo que describo es el pasado. ¿Ahora en Colombia las cosas son diferentes? Ustedes pueden leer todo esto y decir: “Está bien, entonces lo que Colombia realmente necesita es un proyecto de construcción de Estado que finalmente pueda crear una institución que tenga la capacidad (¿y voluntad?) de crear una nueva Colombia rural”. En las respuestas de mis críticos leí muy poco sobre cómo lograr esto.
Cuando la Ley de Víctimas fue aprobada, un distinguido economista colombiano y servidor público me preguntó: “¿Explícame cómo es que en este país todos se sienten tan satisfechos con ellos mismos cuando pasan una ley que saben que no se puede implementar?” ¿Quién dijo que los economistas no pueden hacer predicciones?
El mensaje central es que este es un problema político. ¿Está la política lo suficientemente madura para que se pueda resolver este problema? Soy escéptico cuando el Gobierno nombra como superministro al abogado del hombre más rico en el país más desigual de América Latina, quien tiene una fortuna parcialmente basada en la antítesis de reforma agraria en Vichada. En Estados Unidos hay una expresión para esto: “Haga usted las cuentas”.
Pero algunos permanecen optimistas. El alto comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, diría que sí hay esperanza. El acuerdo de paz con las Farc va a crear una ventana de oportunidad para extender el alcance del Estado a lugares en donde antes no ha estado presente, va a crear una nueva forma de hacer política y va a reorganizar la sociedad rural. Jaramillo puede tener razón y si mis críticos quieren imaginar una Colombia diferente a la que describo, deberían entonces apoyar su visión a capa y espada.
Debería ser responsabilidad de estas personas optimistas proponer cómo va a suceder esto. La Ley de Víctimas fue diseñada para fracasar, la estructura institucional simplemente no está ahí. Si la paz territorial del alto comisionado Jaramillo va a ser exitosa, es necesario encontrar una forma de cortar el nudo gordiano de fracasos institucionales, debilidad estatal e intereses que compiten entre sí. ¿Cómo va a suceder esto? ¿Cuál es el plan a poner en marcha? ¿Cuáles son los obstáculos específicos y cuál estructura institucional puede superarlos? Cada uno de nosotros debería hacer una sugerencia que pueda ayudarlo a él a hacer de esta paz territorial una realidad, en vez de sólo desear que ésta existiera.

2015/01/23

#Colombia #víctima, #victimaria y testigo

Análisis de la… “reintegración”

por @orlandoparrag
… “*Reinserción es sólo la mitad del acto cultural que contempla el ‘desarme’, es decir que mientras no se haga realidad esta palabra, no podremos decir que estos grupos guerrilleros se han ‘desarmado’.
*Al igual que en otros procesos de paz, como el de Rojas Pinilla o el de inicios del Frente Nacional, las fallas en el proceso de Reinserción social, económica y política, generan fenómenos como los asesinados, trasladados por presiones y lo que es peor, la reaparición de los ‘bandoleros’ con gente que había iniciado el proceso de reinserción.
*La parábola del lobo y los pastores, que tienen como coordinador de la reinserción a ‘San Francisco’: todos recuerdan aún los acuerdos entre los pastores y el lobo, suscritos bajo la mano de San Francisco, pero incumplidos, haciéndose el lobo mucho más feroz...
Así, se debe abordar no una Reinserción, como si la oveja negra de la familia regresara o se reinsertara a la misma, ya que ello de por sí genera fricciones para tal proceso, por ello es mucho más acertada la palabra ‘reencuentro’ de personas que escogieron muchos caminos para expresar una posición política en medio de la democracia restringida que rigió a Colombia hasta 1991. 
La paz la tan anhelada paz, como lo he repetido infinidad de veces desde ésta columna sólo se obtiene, como dice la Iglesia, con la justicia social, y la justicia social, implica lo económico y político. Sin lo uno ni lo otro, simplemente no habrá paz.
Para facilitar todo este proceso de reinserción se desarrollan dos facetas; una la de cogestión y otra la autogestión. Cogestión que contempla el reencuentro entre organizaciones, la cual hace que tanto la organización estatal como las guerrilleras en forma coordinada y equilibrada cogestionen la reinserción. Esto va mal, porque hasta ahora se han tenido ‘intenciones pero no posibilidades’ habrá que insistir presupuestalmente más en la paz y menos en la guerra. Y la autogestión, un reto bastante complejo el cual implica romper con la lógica sicología militar de la dependencia, de la obediencia a los comandantes, la cual ya no puede, ni debe funcionar en la vida civil, es decir que los excombatientes, impulsen sus proyectos productivos, académicos o políticos de reinserción, por encima de sus comandantes, que rompan con el cordón umbilical que los unía antes y los desarrolló, pero que ahora les bloquea.”…
Versión editada del Haz Plural publicado en LaTarde el jueves 24 de octubre de 1991…si ¡hace 23 años! … (Completa en http://ciberplural.blogspot.com/2015/01/reinsercion-reintegracion-paz.html ). 
Ahora, éste 2015 ¿estamos listos para la “reintegración” de las Farc (y el Eln)?... Al menos han cambiado dos cosas. Una, progresivamente el empresariado asume que debe ayudar sí o sí en la reintegración para ponerle punto final. Dos, se reconocen las víctimas y se espera que en cierto punto superen, también ellas, sus dependencias (…).
Toda la Colombia víctima, victimaria y testigo necesita avanzar y lo hará.

2015/01/20

GENES, BYTES Y EMISIONES: #BIENESCOMUNES Y #CIUDADANÍA

¿QUÉ PUEDE HACER USTED?

UN ABECEDARIO

“Proteger los bienes comunes tiene que ser
un principio de organización del siglo 21”
(Tomales Bay Institute, State of the Commons Report. 2004.)

Los bienes comunes están en todas partes, aunque frecuentemente no sean
perceptibles a la vista. Que haga uso de ellos de manera sustentable y creativa así
como que ayude a protegerlos es fácil y factible. Procure que la revalorización de los
bienes comunes sea parte esencial de la participación ciudadana en el siglo 21.
Para lograr dicho cometido usted puede...

Ampliar su conocimiento, al usar los vínculos proporcionados en este libro
(inicie con la sitiografía página).

Brindar colaboración en espacios comunes y comunitarios cercanos a usted,
ligados a grupos que promueven el cuidado de un bien común específico, de un área
natural, una biblioteca, de semillas criollas o expresiones culturales, de medios de
comunicación no comerciales, entre muchos otros.

Cuadruplicar su “intromisión ciudadana“ repartiendo su tiempo y creatividad en
la construcción de alternativas que valoren y multipliquen los bienes comunes y
levantándo su voz en todos los medios posibles –radio, prensa, cartas públicas,
convenciones, reuniones de vecinos y muchos otros. Si hasta ahora ha dedicado una
hora al mes a asuntos de interés público, ¡cuadruplíquelo!
¿

Defender su derecho en cuanto al acceso, uso equitativo y control transparente
de los bienes comunes, fortaleciendo iniciativas en defensa del agua, de los genes,
del espectro, del espacio urbano público o de la diversidad cultural.

Eligir para su consumo la mayor cantidad posible de productos y servicios
elaborados de forma decentralizada y sustentable, en lugar de creada de manera
monopolizada y/o con altos costos ambientales y sociales.

Fomentar la cultura y economía basadas en el respeto a los bienes y ámbitos
comunes, involucrándose en iniciativas civiles o proyectos productivos locales
o globales. Seguro que hay uno cerca de su casa, o qué esté a su alcance a través
de su acceso a internet.

Garantizar padrones de consumo y movilidad que gastan la menor cantidad de
energía fósil posible. ¡Sí a las energías renovables! Que paguen los que no pagan el
costo de reproducción de los bienes comunes: contaminadores y grandes emisoras!
Para ello se requiere de presión política y de sistemas judiciales eficientes. Ayude a
fortalecerlos.

Investigar –si se mueve en la academia– asuntos de interés público y no
corporativo, corresponsabilizándose en hacer y mantener públicamente accesible los
saberes generados por generaciones. ¡No a la privatización de la ciencia y de la
investigación! ¡Sí al financiamiento público para los bienes comunes científicos!

Juzgar todas las propuestas, decisiones políticas y leyes según los criterios de
acceso equitativo, control transparente y democrático así como repartición justa de la
riqueza generada a partir del uso productivo de los bienes comunes.

Luchar en contra de las restricciones injustas o artificiales del acceso a los bienes
comunes. ¡Sí a la democratización! ¡No a la monopolización del control de los
bienes comunes!

Manifestarse en contra de todos los procesos de “confinamiento de los
commons“, sean ellos políticos, jurídicos, económicos o tecnológicos. ¡No a los
Tratados Comerciales que privilegien los intereses corporativos! ¡No a la venta de
los bienes comunes al mejor postor! ¡No a la Tecnología Terminator! ¡No al abuso
de nuevas tecnologías para la manipulación de los códigos de la vida y la restricción
artificial del acceso a los bienes comunes digitales! 

Nutrir una cultura ciudadana participativa en todos los espacios políticos,
sociales y culturales. Los gobiernos son sólo fiduciarios de nuestros bienes comunes.
Si se olvidan de ese papel, ¡voten por otros!

Oponerse a la privatización de los bienes comunes y ayudar a desarrollar formas
de propiedad colectiva y de control público-comunitario funcional, democrático y
transparente. Si el Estado no cumple como fiduciario de nuestros bienes comunes,
ayude a identificar a fiduciarios independientes que rindan cuenta a la ciudadanía.

Promover la democratización de la producción científica y cultural al publicar todo lo
que produzca, sean textos, música, presentaciones, software o fotos con una licencia libre.

Recordar que en todas las religiones y culturas del mundo está presente la idea
de que la creación es un regalo que nos pertenece a todas y todos.

Sacrificar una modesta parte de su ingreso para apoyar a organizaciones
sociales, iniciativas comunales u otras actores para recuperar los ámbitos comunes
perdidos o proteger y ampliar los existentes: Un espacio verde, museal o cultural, un
río o un edificio público, una tradición que “espera“ ser modernizada.

Tejer redes sociales y ciudadanas en donde pueda. Los commons son la red de
la vida, y la cohesión social es la red de los commons.

Usar software libre (por ejemplo GNU/Linux) en vez de software privativo
(Microsoft, MacOS, etc), en su casa, en su labor y en todas las instituciones públicas.
El código del software libre es compartido. No puede haber promoción de una cultura
libre, participativa y ciudadana con tecnologías propietarias.

Visualizar los bienes comunes en todas partes, uniendo esfuerzos entre
movimientos de medio ambiente, movimientos culturales, movimientos para una
cultura libre digital y movimientos que luchan por la equidad social y económica.

WXY... ¡lo que usted idee! ¡Sea creativo!

Zamarrear a tus representantes electos hasta que entiendan de una buena vez
que no es buena idea otorgar a las empresas el control sobre la cultura, el
conocimiento y los recursos naturales.

en GENES, BYTES Y EMISIONES: BIENES COMUNES Y CIUDADANÍA
Compiladora: Silke Helfrich

2015/01/15

¡eso si es la “democracia”! ¡que decida “la ciudadanía”! ¡usted!

Jueves 15 de Enero de 2015 

25 de julio y tarjetón adicional

Por: Orlando Parra G 
Este es un año electoral ¡que hartera! ya de hecho leo a un pre-candidato diciendo cuanta mentira puede: ¿miente, miente, que la mentira se hará verdad?. Curiosa forma de querer ser alcalde: mintiendo desde el desayuno.
Hasta predecible que se mienta. En general las personas poco confrontan lo que se dice. Habitualmente porque no les da la gana. Y porque en política importa más la imagen emocional que desde antes tiene el votante del candidato: Si “cree” que es un ladrón difícilmente la cambiará: las emociones cambian poco.
Lo que parece más curioso es el nivel de agresividad que alcanza una campaña donde con excepción de Luis Enrique Arango que va por firmas (como el actual gobernador o los dos últimos alcaldes de Dosquebradas) ni siquiera se sabe quiénes son l@s candidat@s de los partidos pues tienen que esperar un aval: aval “nacional” como constantemente se lo recuerdan, no sólo al partido conservador. Así entonces faltan más de 5 o 6 meses: sólo el 25 de Julio sabremos quiénes -además de Arango- van en el tarjetón.
Si a lo anterior le suma una reflexión sobre lo que pasó en recientes elecciones, descubrirá que 
49% nunca votan, 
de los 51% que quedan 
2% ni saben votar, 
4% deciden en el último momento, 
27% son de opinión, 
para un subtotal de 33 votos libres, 
y los otros 18% si son clientela de las “estructuras políticas consolidadas”, 
así va desapareciendo el monopolio que tenían éstas sobre estratos 1, 2, 3, 4? y les recuerda, por ejemplo, que en la mayoría de las casas –de todos los estratos- hay un computador y casi todos tienen la libertad del Facebook. Sin olvidar el voz a voz del masivo Whatsapp. Esa época en que “los políticos” dominaban todo y a todos va muriendo.
Lógico, tampoco estamos en Bogotá, Medellín y hasta Cali donde el voto de opinión, el independiente, el voto producto del desarrollo empresarial, ya es el que decide…tampoco: aquí falta. Y tampoco es correcto calificar a absolutamente todos los actores políticos como ratas. Eso es como decir que usted nunca jamás ha cometido una falta ¿nunca? ¿en ningún caso?¿seguro?...nada es blanco o negro y nadie es totalmente bueno o malo.
Así las cosas. ¡Calma! falta mucha agua por correr…
A lo mejor ya maduramos como sociedad y llegó el momento de aliar independientes o cívicos con dirigentes electorales para que gobierne, por fin, un cívico…¿será?
Tarjetón adicional: Propongo al colectivo Espacio y Ciudad, que recogió 4 mil firmas/voluntades pidiendo la peatonalización de la Calle de la fundación y 8 mil pidiendo que la vía activa fuera semanal que gestione un Tarjetón Adicional (¿recuerdan la 7ª papeleta?) el día de elecciones: 25 de Octubre, el cual le entregue un mandato al nuevo alcalde, sea el que sea, sobre unas 5 preguntas/respuestas si-no de “Espacio” y “Ciudad” …¡eso si es la “democracia”! ¡que decida “la ciudadanía”! ¡usted!
Publicada en: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/orlando-parra/144874-25-de-julio-y-tarjeton-adicional 

USTED VIOLADOR DEL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO, SEA CUAL SEA SU UNIFORME: AL MENOS PIDA PERDÓN!

El país acaba de ser condenado por el caso del Palacio de Justicia. ¿Cree que los mandos militares de la época y el Ejército han hecho un examen autocrítico sobre lo que realmente pasó allí?
Bastante poco, diría yo. Lo que le dio a conocer al país hace algún tiempo la Comisión de la Verdad y recientemente la sentencia de la Corte Interamericana deja al descubierto que todavía hay muchas cosas que no se han contado. En las nuevas hipótesis de las líneas de investigación de la Fiscalía se ha establecido que hubo torturas, desapariciones y hasta ejecuciones extrajudiciales. Parece que hay nuevas fosas comunes, y de los cadáveres exhumados hace tres meses en la fosa común del Cementerio del Sur identificamos dos nuevos desaparecidos. Con todo esto al descubierto, uno sí esperaría actos de contrición.
entrevista con EL TIEMPO, el vicefiscal Jorge Perdomo en http://www.eltiempo.com/politica/justicia/vicefiscal-llama-a-debate-sobre-el-manejo-de-la-rama-judicial/15050017

2015/01/03

Genios en la oscuridad

de: http://www.revistaarcadia.com/impresa/arte/articulo/primera-retrospectiva-judith-scott-bound-and-unbound/39958 

Genios en la oscuridad


El fotógrafo Leon Borensztein le muestra a la artista Judith Scott uno de sus retratos.

Outsider Art

En octubre se inauguró en Nueva York Bound and Unbound, la primera retrospectiva de Judith Scott. Sorda de nacimiento y con síndrome de Down, es una de las artistas marginales que ha alimentado al arte moderno y contemporáneo por casi un siglo.

Por: Alejandra Russi* Bogotá

Publicado el: 2014-11-19


Henry Darger falleció en Chicago un día de 1973. Era un hombre nonagenario, cuya vida adulta había transcurrido entre una sucesión de trabajos utilitarios en hospitales católicos de la ciudad (conserje, lavador de platos, ayudante de cocina), la misa a la que asistía a diario y una soledad monacal. Justo antes de morir, Darger le dijo al dueño de la habitación arrendada donde había vivido por 40 años que podía tirar todo lo que allí encontrara. Como cuenta la historia ya legendaria, el propietario (Nathan Lerner, fotógrafo y diseñador industrial del grupo Bauhaus de Chicago), encontró, como quien se tropieza con un huérfano entre los escombros, los trece volúmenes de un manuscrito iluminado colosal conocido hoy por el título abreviado Los reinos de lo irreal entre pilas polvorientas de objetos encontrados, botellas viejas de Pepto-Bismol, bolas de tramilla, cajas con cascajos de lápiz, docenas de directorios telefónicos, recortes de revista, robustos diarios personales y registros cotidianos del clima. El mundo alterno que Darger imaginó narra la rebelión de las valientes hermanas Vivian, siete preadolescentes níveas y dulces como el algodón de azúcar, contra los villanos de la historia, los crueles soldados de una nación atea que esclaviza a los niños. Esta epopeya es la inspiración de más de trescientos collages y dibujos hechos con acuarelas de pastilla en paneles de papel de manila, donde Darger ilustró escenas extraídas de las aventuras de sus heroínas utilizando material impreso (libros para colorear, cómics, avisos publicitarios) para trazar las formas con papel carbón en composiciones originales. La obra de Darger fluctúa sin reparo entre escenas bucólicas de cuento de hadas y descripciones minuciosas de una guerra perversa y sanguinaria. También hay giros extravagantes: a saber, muchas veces las niñas están representadas desnudas, revelando partes masculinas. Todos estos elementos disímiles se condensan, sin embargo, en un conjunto lírico y persuasivo; un universo hasta hoy inquebrantable.
Un año antes de la muerte de (enlace) Darger,
el historiador de arte inglés Roger Cardinal publicó un libro titulado Outsider Art (cuya traducción al español equivaldría a arte marginal o forastero o literalmente arte “de afuera”). En teoría, el término se refiere a obras de arte creadas por personas que a causa de un impedimento social, físico o una condición psiquiátrica, se han formado al margen de la sociedad y sin conciencia de la historia o el mercado del arte. En los mejores casos, el resultado de ese aislamiento son obras agresivamente únicas, que rompen las reglas por no conocerlas, que no son respuesta ni continuación de una tradición establecida y que son el producto de una necesidad vital y profundamente personal. El libro de Cardinal fue la introducción al inglés del término francés art brut, acuñado en 1945 por el artista francés Jean Dubuffet (con el apoyo inicial de otras figuras como Max Ernst y André Breton), que se refería a un arte “crudo,” no impulsado por el ego, creado por individuos sin educación artística formal, a menudo analfabetos y no adoctrinados por la cultura dominante. Dubuffet creía que el art brut (“cuando el arte olvida su nombre”) era una expresión de la creatividad en su forma más pura, desinhibida y poderosa, y por lo tanto un antídoto contra el sistema retrógrado de las artes plásticas. La inspiración de Dubuffet fue un estudio sistemático (el primero de su tipo) sobre el arte de los enfermos mentales publicado en 1922 por el psiquiatra e historiador del arte alemán Hans Prinzhorn, cuyo núcleo es el estudio de diez casos de artistas psicóticos que el autor llama maestros esquizofrénicos. La evolución del término en la cultura anglosajona desde Cardinal ha estado más en manos del mercado del arte que de la academia, por lo que tiende a ser más laxo y con frecuencia incorpora categorías como el arte folclórico y autodidacta. A lo largo de este proceso, se ha ido formando el canon heterogéneo del arte outsider. Por un lado, están los pacientes psiquiátricos, como Adolf Wölfli (1864–1930), Martín Ramírez (1895-1963) y Arthur Bispo do Rosário (1909-1989), por otro lado están los creadores autodidactas como Bill Traylor (1854-1949) y Henry Darger (1892-1973).
Wölfli, un obrero suizo diagnosticado con esquizofrenia, creó una mitología personal en miles de composiciones espesamente ornamentadas, pobladas con reyes, palacios, iglesias, plantas que hablan, mapas ficticios y escrituras minuciosas que a menudo incluyen notas musicales. Allí, el artista inventó una nueva historia de su infancia e imaginó un futuro ilustre para su alter ego St. Adolf II, todo en los confines del asilo Waldau en Bern e incentivado por el doctor Walter Morgenthaler, quien publicó un célebre estudio monográfico sobre (enlace)  Wölfli

Ramírez era un ranchero mexicano que emigró a California, y tras tener una primera crisis de esquizofrenia, fue internado en el DeWitt State Hospital, de donde nunca salió. Tarmo Pasto, un psicólogo y artista que trabajó allí, descubrió que Ramírez escondía dibujos hechos en trozos de papel amancillados entre su ropa para evitar que los botaran en la basura, y le ofreció materiales y la posibilidad de conservar su trabajo. Desde entonces, (enlace)  Ramírez 


creó obras que representan elementos destilados de la cultura popular mexicana, incluidos caballeros en montura y vírgenes adornadas, así como espacios pictóricos solitarios y laberínticos (túneles, carreteras, ferrovías) creados por medio de un complejo sistema de líneas paralelas. Do Rosário nació en Japaratuba, Brasil, y antes de ser admitido a tratamiento psiquiátrico en el hospital de la Colonia Juliano Moreira en Río de Janeiro por creerse San José, había sido marinero y boxeador. (enlace) Do Rosário
Arthur Bispo Do Rosário, vestido con su ‘Manto de Apresentação’.
quien aseguraba que sus creaciones eran parte de una misión enviada por Dios, transformó camas de hospital en carrozas celestiales, bicicletas en ruedas de la fortuna, creó montajes con escobas, botellas, botones y cucharas, bordó mensajes en sábanas, colchas, uniformes viejos y ropa de asiloTraylor nació esclavo en una plantación de Alabama y antes de los 85 años el único trazo que había hecho sobre papel era una X para firmar su nombre. 

En los pocos años que vivió como hombre libre después de la emancipación, (enlace) Traylor
produjo cerca de 1.500 dibujos en grafito, tinta, crayola, acuarela y pintura de carteles sobre cartón y papel encontrado; representaciones abstraídas de animales y figuras sencillas o composiciones más complejas donde varias siluetas interactúan, muchas veces figurando escenas cíclicas de persecución y brutalidad.

Hoy, tras un proceso de legitimación a mano de curadores, galeristas, coleccionistas y académicos, el mundo del arte outsider crece con fuerza. Quizá por eso son cada vez más evidentes sus problemas inherentes como término y concepto. En primer lugar, la rúbrica outsider no agrupa material que constituya un movimiento ni un género. En cambio, se enfoca exclusivamente en el artista y su “circunstancia,” promoviendo las obras como una ventana para la inspección voyerista de una otredad radical. La figura del artista outsider, en efecto, se alimenta del arquetipo del artista loco consolidado en el Romanticismo; de la idea de que un genio creativo excepcional es un iconoclasta y su mente no encaja con los parámetros de la normalidad. Sin embargo, esta es una herramienta que artistas que se han desarrollado dentro del sistema, como Yayoi Kusama, han incorporado a su identidad artística y a su proceso creativo, de la misma manera que los surrealistas estimulaban la irracionalidad explorando la antilógica de los sueños y la escritura automática. A la luz de esto, y en la medida en que se convierte en institución, el término outsider raya peligrosamente en una forma de segregación; una manera de apilar perezosamente las obras de artistas (verdaderamente) psicóticos o discapacitados bajo una designación genérica.
El concepto de un arte outsider (como heredero directo del art brut) cumplió una función específica a un momento histórico. Los artistas vanguardistas de la primera mitad del siglo pasado querían hacer del arte un objeto democrático y un vehículo transgresor que desbancara las normas heredadas con la tradición. La idea de un arte puro, nacido en las trincheras de la humanidad y en la sombra del continuum de la historia del arte encajaba perfectamente con este propósito. Pero, si el arte Outsideres por definición algo que nace por fuera del sistema oficial, el hecho de que éste lo haya acogido es, en un sentido esencial, la relativización del concepto utópico, como un conjuro que se rompe con el acto de nombrar su objeto. Esta es la paradoja central del arte Outsider, y si el nombre persiste por cuestiones prácticas, la naturaleza divisiva del concepto es difícilmente sostenible en el contexto de un mundo híper-conectado, donde maestros como Darger o Ramirez, así como los llamados Outsiders contemporáneos, se exhiben en los mismos espacios que el arte académico, entablando un dialogo.
El caso de Judith Scott se encuentra justo en esta intersección. Los objetos escultóricos por los que la artista es mejor conocida (el eje central de la actual muestra en el Brooklyn Museum), son completamente abstractos, incluso herméticos, en tanto que la interacción entre forma, textura y color excede el impulso de considerar la biografía del creador como método principal de interpretación, al contrario del trabajo de otrosOutsiders. Scott nunca aprendió el lenguaje de signos y vivió en estado casi vegetal hasta los 44 años, cuando su hermana gemela, quien nació sin ningún impedimento, la matriculó en un taller de arte para personas discapacitadas. Allí, Scott comenzó a envolver objetos de todo tipo (palos, tubos plásticos, sillas, incluso un carro de supermercado) con tupidas capas tejidas con tela, hilo, lana, cuerda o fibras sintéticas y adornadas con ganchos, pernos, cables y otros materiales encontrados. El producto final de esta elaboración barroca son piezas que dejan entrever cosas retorcidas bajo una superficie petrificada o que insinúan formas orgánicas atrofiadas: nidos que se han cerrado sobre sí mismos o capullos monstruosos. Aunque (enlace) Scott murió



sin conocer el significado que el resto del mundo asocia con las palabras arte y artista, su obra se sostiene a la par con la de cualquier creador contemporáneo y ha sido señalada como influencia por artistas como Rosemarie Trockel.
Lo que pasa con casos menos extremos de Outsiders actuales, lo expresa muy bien el artista George Widener, un “savant” de cálculos matemáticos (condición del espectro autista donde la persona tiene una habilidad prodigiosa en un área específica), quien crea complejos calendarios y palíndromos en obras de técnica mixta a partir de sistemas numéricos basados en fechas y eventos históricos. “Yo era absolutamente un Outsideral principio, pero en ese entonces no sabía lo que significaba,” dice Widener. “Ahora, años después, soy consciente de que la gente va a ver y a comprar las obras, pero esto no impide que mis ideas tomen su propia dirección. En este momento, me gustaría que me definieran como un artista autodidacta que tiene una biografía inusual, aunque sí creo que tengo una conexión con el arte Outsider y mi obra lo es en tanto nunca he dejado de escuchar los patrones, los números y las fechas que vienen a mí… Estas cosas no son blanco y negro”.
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